La Secundaria Tres de Fresnillo
En días pasados, la Escuela Secundaria general Lázaro Cárdenas del Río, la mítica Secundaria Tres de Fresnillo, cumplió cincuenta años de labores escolares. Aprecio que la institución ha cumplido su fin y actualmente sigue con su misión: es una opción educativa. En el lustro 1975-1980, su establecimiento amplió la oferta educativa, lo hizo ante las saturadas secundarias Benito Juárez y la Dos, hoy día Escuela Ricardo Flores Magón.
Cuando comenzó labores, la Secundaria Tres lo hizo en la Escuela Primaria “Once de Julio”. En 1981, ya funcionaba donde está ahora, a una cuadra de la estación de autobuses. No sobra señalar —no romantizo— las instalaciones tenían como límite el cauce de las aguas negras. Actualmente esa área está embovedada y es el cimiento de El Olivar, la primera urbanización con edificios de cuatro pisos. Aquella primera época, los estudiantes ocupaban dos edificios con salones y ventanales amplios. La dirección y un salón de todo estaba aparte. Hoy día el centro escolar tiene enormes árboles, un gran domo, zonas enjardinadas y está cercada totalmente.
La Secundaria Tres inicialmente reunió a quienes salieron, por múltiples motivos, de las secundarias Benito Juárez y Dos, incluso de los colegios. Su establecimiento sigue como polo educativo para el sureste de la ciudad de Fresnillo. En la década de 1980, el área no era totalmente urbana —atendía a adolescentes de los barrios Alto, como Ana María Chávez, distinguida médica, y la abogada Yolanda Osborn; y, de Santa Ana, como José Luis Ulloa—. Conocí a personas de Las Huertas y la Emiliano Zapata. Congregaba a quienes provenían de comunidades rurales cercanas, como Félix U. Gómez; Plateros —odontóloga Carmen Julia Moreno Palacios—; y, de la Estación San José —química Judith Serrano—. También llegaron estudiantes del rumbo de Jerez y Villa de Cos —uno de ellos mi compadre, el ex diputado Romeo del Río, del vetusto rancho de Cañas—.
Estando en la Tres, la diferencia no era rural-urbana, era por los grados escolares. Los de tercero eran estudiantes de entre 15 y 18 años. El desarrollo físico era muy diferente a hoy, eran muchachos próximos a su ingreso al mercado laboral. En 1981, un alumno destacado era el novel cantante Gustavo Ángel —era la época del Conjunto La Brisia—. Una niña, de la generación de Gustavo, ganó un concurso estatal de ensayo sobre Sor Juana Inés de la Cruz, ella tuvo la asesoría del maestro Efraín Gutiérrez de la Isla. Otro estudiante de aquella época es el actual director de la Benemérita Escuela Normal Manuel Ávila Camacho, José Manuel Medellín González, éste estuvo un año en la Secundaria Tres.
En el período 1981-1984 ocurrió el cambio de director fundador, a José Merced Medellín lo sucedió el subdirector Salomón Molina Chávez. A éste lo sucedió un alma de Dios, Miss Nuny —María de Lourdes Stephano Sierra—. Ella siempre sonriente, él siempre adusto, aunque magistral por el vozarrón y sus discretos puntos en la firma.
Maestros referenciales son Pedro García Tovar. Se le recuerda por su disciplina y forma de enseñanza. Revisaba la libreta, los ejercicios aprendidos, las transcripciones del pizarrón. Iba con didáctica inducción y deducción. Si no hay error biográfico, de la Secundaria Tres pasó al Centro de Actualización del Magisterio en la capital del Estado. Lo apreciaron tanto, que ingresó sin dificultad a vetustas sociabilidades elitizantes de los maestros zacatecanos.
El maestro Efraín Gutiérrez de la Isla fue el guía literario en la escuela y la ciudad. Un vector literarto didáctico. Dio entrada a todos con las cartas a la madre en La Voz de Fresnillo. Convocó a escribir con tiento, para encontrar geniecillos; organizó grupos de poesía coral; preparó declamadores y oradores. Él tiene un lugar en la historia literaria de la región, por lo hecho en la Tres y en otras instituciones.
Otro referente indeleble es el maestro Serafín Reyna Cruz. No sé si él lo recuerda. En su curso recomendó un libro de texto, yo usé otro. Autorizó el uso porque no pude o no quise comprar el indicado. Su método de trabajo facilitaba usar el volumen que yo usaba. Por supuesto son memorables los hermanos Rocha, Manuel y Ángel, gritones para marchar, fomentar la pertenencia y disciplina.
POSDATA
En 1984, ya era tan buena la secundaria Tres, que uno de sus alumnos fue el orador estudiantil en el primer abanderamiento de las secundarias de Fresnillo.
