Vivir Cagliari
Dejamos Cerdeña el 26 de septiembre de 2026. Marchamos a Roma, era fin de semana. El ir fue en avión matutino atestado de italianos y alguno que otro europeo. El periplo comenzó temprano, esa vez desayunamos café americano y “zumo” de naranja hecho ante nuestros ojos. En días anteriores, los jugos frutales eran de caja refrigerada. Nuestra presencia en la capital de la isla no fue turismo, es una nueva estancia académica que debo reportar en los diferentes informes de evaluación, a ello se sumaron nuevas experiencias culturales y conocimientos.
Reitero, acudieron al XVIII Symposium Internacional de Historiadores de la Masonería investigadores sobre las organizaciones masónicas nacionales, sus vínculos internacionales y los rasgos culturales que las caracterizan. Conocer sobre el hecho masónico no es para desvelar secretos o conspiraciones, mucho menos para justificar discursos o esculturas de bronce, sino, entre otros aspectos, reflexionar cómo se hace sociedad, cuyos fines se ligan a la permanente construcción del Estado; la integración de las elites y los grupos de poder intelectual y políticos; notar su adhesión o conflicto al Estado de Derecho (constitucionalismo, republicanismo, monarquismo); y, su función en los avances y embates entorno a la modernidad-tradicionalismo, la laicización y secularización. También hubo aportaciones sobre acciones en contra de la masonería, tanto social como estatal.
En el transcurrir de la estancia supimos que en septiembre de 1573, Miguel de Cervantes estuvo en Caglari. La presencia, como la de cientos de militares, fue por una escala de la expedición española que iba a Túnez. Entonces la batalla de Lepanto era un referente histórico y Cervantes tenía 25 años. La asociación Amigos del Libro pusieron, en 1955, una placa que conmemora la estancia del soldado, el testimonio dice “soldato della spedizione spagnola in tunisia michele cervantes giunse nel mare cagliaritano nel settembre… [El soldado de la expedición española a Túnez Miguel de Cervantes llegó al mar de Cagliari en septiembre de 1573]”. La placa está en una placita del centro histórico de la isla.
El día que llegamos a Cagliari, desde Valencia, ancló un enorme crucero con cientos de turistas blancos, la mayoría adultos mayores y coincidentes en las mismas vías que anduvimos. La primera tarde comimos en un lugar donde usamos traductor electrónico y muchas señas para pedir verdura asada, carne tostada de lechón y cerveza fabricada en Cerdeña —casi al final advertimos que el popular brebaje fue la preferida de nosotros—.
Como digestivo tomé un mirto, ¡qué digestivo tan delicioso! Al día siguiente tomé dos y al tercero tres. En la capital de la península pasé al amaro por popular, barato y útil al servicio del fin destinado. Sí fuimos a la playa, ¡una playa del Mediterráneo! Era obvia la asistencia, estuvimos en una isla, no en pueblo de tierra adentro o lugares de memoria.
Cagliari preserva vestigios romanos y cristianos. La zona de la autoridad —me recordó la serie El Gatopardo— es una construcción a la que se llega tras escalar decenas de escalones colocados en el cerro de Castello. Es la zona medieval, donde además de lo civil (siglo 19), está la catedral (siglo 13). Andar en la ciudad fue mirando y anotando. Esos días caminé lo que no hice el semestre pasado.
Aprovechando los días de descanso y de harto ahorro secular, pasamos por Roma. Allá caminamos, nos subimos al metro y los autobuses —creo y respaldo las formas autorizadas de movilidad modernos y civilizados—. Influidos por Elsa y Fred, visitamos la multitudinaria Fuente de Trevi. Por la película Garzie anduvimos por la vía del Corso —ni de broma entramos a sus tiendas—, la plaza España y el Quirinal.
Obvio, estuvimos en El Panteón y el Vaticano. Estando en Valencia, mediante la prensa europea, supimos que el Papa León estaría los días siguientes en Francia, por lo que no estaría el domingo en la plaza de San Pedro. El hecho influyó para la agenda de los días siguientes y realizar seguimiento: ¡el representante de la Iglesia católica en la Francia laica! En casi todos los comentarios editoriales y opiniones se hizo notar la aparición del “pueblo católico” y cómo hay un nuevo ritmo y prácticas ante la secularización —no es un hecho global, ni de una sola conspiración desde la ultraderecha, es un hecho del resurgimiento por descuidos institucionales y necesidades sociales—.
POSDATA
La rutina de lo laboral traerá algunas alteraciones temporales. De Aguascalientes (masones y cristeros) iré a El Colegio de Michoacán, como académico.
