La novillada de El Retamar ofreció posibilidades medidas en Las Ventas; Nacho Torrejón encontró la faena de mayor contenido frente al quinto
MADRID.- La Feria de Otoño abrió su capítulo taurino en Las Ventas con una novillada de El Retamar de comportamiento desigual, en la que Nacho Torrejón dejó los pasajes de mayor entidad. El quinto, el ejemplar de mejores prestaciones del encierro, permitió al madrileño construir una faena que tomó vuelo por su temple y continuidad, aunque el acero terminó por cerrarle la puerta a un resultado mayor.
El Mene abrió plaza frente a un novillo que tuvo nobleza y voluntad para seguir los engaños, aunque condicionado por su falta de fortaleza. El aragonés dejó un saludo capotero de buen trazo y, ya con la muleta, procuró administrarle las alturas para mantenerlo en pie. Hubo momentos estimables por ambos pitones, especialmente cuando dio distancia y aprovechó la inercia de la embestida. El conjunto, sin embargo, perdió continuidad y el fallo con la espada terminó por enfriar su actuación.
Nacho Torrejón mostró desde su primero capacidad para descifrar las condiciones del ejemplar. Después de un inicio a media altura, fue encontrando la distancia y el sitio necesarios para conseguir que el novillo repitiera. Sobre la diestra logró ligar los muletazos y posteriormente encontró naturales de buen trazo. La faena tuvo contenido, aunque se prolongó cuando las embestidas comenzaban a acortarse. El desacierto con los aceros dejó su balance en palmas tras aviso.
Sergio Rollón, sustituto de Mario Vilau, afrontó el tercero con decisión. Supo sujetar a un novillo que tendía a salir suelto y, una vez asentado, consiguió pasajes de mérito sobre la mano derecha. Le concedió tiempos entre series y trató de conducir con suavidad una embestida que terminó apagándose. Por naturales encontró mayores dificultades, pero mantuvo la disposición hasta cerrar por manoletinas. Saludó una ovación tras aviso.
El cuarto dio pocas posibilidades a El Mene. El ejemplar de El Retamar tuvo escaso celo y poca expresión en la muleta, por lo que el novillero debió insistir para extraer muletazos aislados. Probó ambas manos y buscó distintos terrenos, pero la falta de transmisión del novillo impidió que la faena alcanzara mayor dimensión. Fue silenciado.
La tarde encontró su punto más alto con el quinto. Torrejón entendió pronto que tenía delante un novillo con recorrido, ritmo y mejor fondo. Le concedió distancia, lo fijó con precisión y comenzó a correr la mano derecha con mayor reposo. El de El Retamar respondió con celo y permitió series ligadas, de trazo largo, en las que el madrileño fue creciendo.
También al natural hubo momentos de buen ajuste. Torrejón acortó distancias, se colocó con firmeza y consiguió llevar las embestidas con temple, dando forma a una labor que conectó con los tendidos. Cuando la faena estaba construida, buscó unas últimas cercanías antes de tomar la espada. El fallo en la suerte suprema redujo el premio a una salida al tercio.
Cerró Sergio Rollón con una actuación marcada por la entrega. Recibió de rodillas al sexto y volvió a ponerse de hinojos para comenzar la faena, asumiendo riesgos frente a un novillo exigente, con movilidad y tendencia a defenderse. Logró algunos naturales de buen trazo y se mantuvo firme cuando el ejemplar comenzó a plantear mayores dificultades. Tampoco estuvo acertado con el acero y escuchó palmas tras aviso.
Así comenzó la Feria de Otoño en Madrid: con una novillada de El Retamar que tuvo en el quinto su ejemplar más completo y en Nacho Torrejón la actuación de mayor contenido de la tarde.
Ficha del festejo: Plaza de Toros de Las Ventas. Primera novillada de la Feria de Otoño. Novillos de El Retamar. El Mene: silencio y silencio. Nacho Torrejón: palmas tras aviso y salida al tercio. Sergio Rollón: salida al tercio tras aviso y palmas tras aviso.

Fotos: Manolo Briones
