MONTERREY, NUEVO LEÓN. “La inteligencia artificial ofrece oportunidades para mejorar los servicios públicos y transformar la vida cotidiana, pero su desarrollo no debe poner en riesgo los derechos, las libertades ni la democracia”, así lo planteó Julieta del Río Venegas durante la presentación de su libro Transparencia y privacidad en tiempos de la inteligencia artificial. Ensayos para entender el poder de los algoritmos en la vida pública, publicado por la Universidad Autónoma de Nuevo León (UANL), en el marco de la Feria Internacional del Libro de Monterrey.
La autora y especialista en transparencia, acceso a la información y protección de datos personales señaló que el avance tecnológico obliga a replantear cómo se toman las decisiones, quién controla la información y qué mecanismos existen para exigir explicaciones cuando un algoritmo interviene en asuntos que afectan a las personas.
Advirtió que los desafíos actuales de la transparencia van más allá de digitalizar documentos. Hoy también es necesario conocer cómo se automatizan los criterios, qué información utilizan los sistemas, con qué parámetros operan y quién responde por sus resultados.
“Pensar que la tecnología decide por sí sola es una forma de diluir responsabilidades. Detrás de cada sistema existen decisiones humanas: quién lo diseña, qué información utiliza, qué objetivos persigue y cómo se supervisa”, es una de las reflexiones centrales de la obra.
El libro analiza los riesgos de la vigilancia digital, la desinformación y el uso de sistemas automatizados en las instituciones públicas. También examina la relación entre inteligencia artificial, transparencia gubernamental, protección de datos personales, libertad de expresión y participación ciudadana.
Del Río Venegas sostuvo que la innovación debe acompañarse de reglas claras, supervisión humana y mecanismos efectivos de rendición de cuentas. La tecnología puede contribuir a mejorar la gestión pública, pero no debe convertirse en una excusa para evitar explicaciones ni para trasladar a una máquina la responsabilidad de decisiones que corresponden a las personas y las instituciones.
Asimismo, subrayó que transparencia y privacidad no son derechos opuestos. Ambos deben garantizarse de manera simultánea para que la ciudadanía conozca las decisiones de sus gobiernos sin que ello implique exponer injustificadamente sus datos personales.
Durante la presentación, la obra fue comentada por Jorge Carrasco Araizaga, director general de la revista Proceso; Ignacio Gómez Villaseñor, periodista de investigación y autor del prólogo, y Sergio Sánchez, abogado general de la Universidad Autónoma de Nuevo León, quienes compartieron sus reflexiones sobre los desafíos que plantea la inteligencia artificial para los derechos, el periodismo y la vida pública.
Ignacio Gómez Villaseñor señaló que el libro llega en un momento oportuno, en el que la inteligencia artificial avanza a gran velocidad, mientras persiste la necesidad de contar con un marco normativo que regule su desarrollo y establezca límites y responsabilidades. Destacó la importancia de abrir esta discusión para comprender los alcances de estas tecnologías y sus implicaciones para la sociedad.
Por su parte, Jorge Carrasco Araizaga destacó que la obra aborda los riesgos de censura y control que enfrenta actualmente el periodismo, así como los desafíos que las nuevas tecnologías representan para la libertad de expresión. También señaló que en otros países ya existen avances en la regulación de la inteligencia artificial, lo que pone de relieve la necesidad de discutir cómo establecer reglas que protejan los derechos y las libertades.
Sergio Sánchez subrayó la importancia de regresar a los principios básicos de la transparencia y la protección de datos personales y definir con claridad qué información pertenece al ámbito privado y debe protegerse, y garantizar que la información pública esté al alcance de las personas para que puedan tomar decisiones informadas. Esta distinción, apuntó, resulta fundamental para mantener el equilibrio entre el derecho a la privacidad y el acceso a la información.
La participación de los comentaristas permitió abrir la conversación sobre los desafíos que plantea la inteligencia artificial para el ejercicio de los derechos, la actividad pública y la vida democrática.
Del Río Venegas destacó que la transformación digital no puede utilizarse para justificar la opacidad, debilitar la privacidad o limitar injustificadamente las libertades. Por el contrario, consideró indispensable que la ciudadanía cuente con herramientas para comprender estas tecnologías, identificar sus riesgos y exigir responsabilidades.
La autora concluyó que la discusión sobre inteligencia artificial va más allá de los avances tecnológicos, pues implica definir qué sociedad se quiere construir y cómo garantizar que las personas permanezcan en el centro de las decisiones.
“El futuro no pertenece a los algoritmos. Pertenece a las personas capaces de utilizarlos con libertad, ética, responsabilidad y sentido humano”, finalizó.




