El dilema del PT
El Partido del Trabajo nació en 1990 luego de la coordinación de diversas organizaciones sociales como los Comités de Defensa Popular de Chihuahua, el Comité de Defensa Popular de Durango, el Frente Popular de Lucha de Zacatecas, el Frente Popular “Tierra y Libertad” de Monterrey, la Unión Nacional de Trabajadores Agrícolas, la Coordinadora Nacional “Plan de Ayala” y el Movimiento Magisterial Independiente.
Después de lograr su registro definitivo, participó en las elecciones presidenciales de 1994 postulando como candidata a Cecilia Soto quien obtuvo casi un millón de votos.
En el 2000 se alió al PRD para apoyar a Cuauhtémoc Cárdenas, en el 2003 rechazó las reformas energéticas de Fox, el IVA a alimentos y medicinas y votó en contra del desafuero de López Obrador. En el 2006 se volvió a aliar con el PRD y Convergencia para apoyar a Andrés Manuel, denunciaron el fraude electoral en su contra y protestaron en la toma de posesión de Felipe Calderón.
En las elecciones del 2012 y del 2018 volvieron a apoyar a López Obrador con su nuevo partido, Morena; en las elecciones locales del 2021 le dieron más de 56 mil votos a David Monreal para ganar la gubernatura de Zacatecas y sus tres diputados locales lo apoyaron incondicionalmente; lo mismo sucedió en el resto de los estados que actualmente gobierna Morena.
En el 2024 apoyaron nuevamente a Morena y a Claudia Sheinbaum, sus nueve Senadores y 51 Diputados han sido fundamentales para conformar la mayoría calificada.
La historia del Partido Verde es totalmente distinta, en el 2000 se alió con el PAN para apoyar a Fox, en las elecciones intermedias del 2003 se alió parcialmente con el PRI, en las presidenciales del 2006 se la jugaron nuevamente con el PRI y Roberto Madrazo, en el 2012 con Peña Nieto y en el 2018 con José Antonio Meade. Peña Nieto les pagó el apoyo con la gubernatura de Chiapas.
No fue sino hasta las elecciones intermedias del 2021, hace apenas cinco años, que el Partido Verde se le unió a Morena, López Obrador les pagó el apoyo con la gubernatura de San Luis Potosí. En el 2024 apoyaron a Claudia Sheinbaum y en este nuevo matrimonio político les ha ido de maravilla, tienen 14 senadores y 77 Diputados, lo que nunca soñaron.
Pero Claudia Sheinbaum resultó más generosa con el Verde que Peña Nieto y Andrés Manuel, les acaba de dar las candidaturas de cuatro estados: San Luis Potosí, Quintana Roo, Baja California Sur y Nayarit, al PT “ni maíz”.
Este trato tan diferenciado ha provocado la legítima inconformidad del PT, ¿por qué a los que siempre hemos estado con ustedes, en la izquierda, nada? ¿Y por qué a estos trapecistas del Verde todo?
Se dice que porque piden demasiado y no lo valen, falso, de los más de 35 millones de votos que obtuvo Claudia Sheinbaum el PT le aportó casi los mismos votos que el Verde, por ahí no va la cosa.
Cualquiera que sea la razón el PT está en un verdadero dilema, continúa su alianza con quien lo trata mal o se divorcia y juega solo, incluso puede construir una nueva alianza con otro partido con el que tiene ciertas afinidades ideológicas, Movimiento Ciudadano. La otra es que siga con Morena en el proceso federal, pero en las elecciones locales juegue solo o con MC.
Si deciden jugar con Morena en el proceso federal los van a volver a tratar mal porque los morenistas están ensoberbecidos, van a querer darle hartos distritos al Verde y al PT solo migajas, dudo mucho que Alberto Anaya acepte una humillación de tal magnitud.
Así las cosas, todo apunta a que el PT y MC construirán una tercera vía en las elecciones del próximo año en Zacatecas, con la senadora Geovanna Bañuelos a la cabeza.
Geovanna es una política muy cuajada, arquitecta, abogada y con una maestría concluida en Derecho Electoral; ha sido dirigente de su partido, dos veces Diputada local y dos veces Senadora, incluso líder de su bancada; su trabajo territorial es impresionante, le ha dado veinte vueltas al estado.
En esta nueva opción electoral pueden tener cabida todos los desplazados por el monrealismo, por ejemplo, Ulises Mejía, José Narro y hasta Saúl Monreal, si así sucede la elección del 2027 podría irse a tres tercios y cualquiera puede ganar, pero con escasa legitimidad, o sea con la tercera parte de los votos.
En los próximos días sabremos cómo resolvió este dilema el viejo zorro Alberto Anaya, estaremos atentos.
