DAVID, CONTRA LA ALTERNANCIA
Desde 1998, cada partido que llegó al poder alcanzó dos administraciones. El PRD tuvo de gobernadores a Ricardo Monreal y Amalia García. Luego, con el PRI llegaron Miguel Alonso y Alejandro Tello. Ahora que David Monreal gobierna por Morena, espera que los guindas se mantengan en el poder, al menos hasta 2033. En su informe de gobierno, no mencionó nombres ni partidos para no meterse en broncas electorales, pero sí adelantó que el próximo año “estará presente una decisión histórica: elegir entre dos visiones, dos proyectos, dos destinos”. Obviamente, se refirió a una opción como la de la corrupción. La otra la llamó la de la transformación. Y de esta última, se sabe que de las siete u ocho opciones que suenan, solo una tiene el apoyo de la gobernanza. El escenario para Morena será un fracaso si por lo menos no logra la secuencia de dos, lo que sería equiparable al sexenio presidencial del priísta Enrique Peña.
HASTA QUE DIGAN
Todo indica que no será pronto la definición de la coordinación estatal de la Defensa de la Transformación. La presidenta nacional de Morena, Ariadna Montiel, no descarta que incluso les lleve hasta diciembre, porque así lo permite la convocatoria. El delegado de Morena, Edín Estrada, ni siquiera quiere adelantar una fecha aproximada, hasta que la presidenta de la Comisión Nacional de Elecciones, Citlalli Hernández, lo diga. Y mientras la espera se sigue alargando, uno de los aspirantes, el veterano diputado federal, José Narro, ya aparece como activo, en representación por Nuevo León. Él no tiene suplente, porque él es el suplente.
SIN DISTANCIAMIENTO
No pasó desapercibida la ausencia de Julieta del Río al informe del gobernador David Monreal. La ex comisionada del Inai tiene 20 años de amistad con el mandatario, le ayudó a resolver requerimientos de la Auditoría Superior de la Federación, y por primera vez no asistió al informe. Las lenguas viperinas consideran que no quiso toparse a la senadora con licencia (quien por cierto tampoco estuvo en el Palacio de Convenciones) ni al jefe de oficina del gobernador, Carlos Zúñiga, pero lo cierto es que tenía que estar en Santa Fe, Ciudad de México, para participar hoy en el evento de 300 líderes de México, y atender compromisos profesionales. Los ponzoñosos la querían relacionar con una supuesta lista negra, pero la ex comisionada sí fue invitada por David Monreal y ella lo felicitó, y se disculpó por no poder asistir. No se trató pues de un distanciamiento, como algunos quisieran.
NO CULPEN A LOS PAROS
A México le fue muy mal en la prueba PISA. Apenas la mitad de sus estudiantes evaluados alcanzó el nivel básico en Ciencias y en lectura, y 30 por ciento en Matemáticas, cuando el promedio de la OCDE fue de 64, 75 y 69 por ciento. En este desastre educativo, según el líder de la Sección 34 del SNTE, Filiberto Frausto, no se culpa a los paros. Para el profe de la boina, la explicación es “multifactorial”. Podrá ser la pandemia que afectó las clases presenciales a principios de la década, la falta de recursos y material en las escuelas, pero no los paros ni las protestas, insiste. ¿Pensarán lo mismo los padres de familia? Por lo pronto, Frausto asegura que los maestros se están esforzando para mejorar el desempeño de sus estudiantes, aunque los venenosos recriminen que la prioridad son las exigencias sobre asuntos laborales.
SIN VIGILANCIA EN EL SEDIF
De brazos cruzados están en la Función Pública ante el caso del regidor dobleteador de la capital y funcionarios del SEDIF, Christian Martínez. Hasta suerte tiene el protegido de Víctor Humberto de la Torre porque resulta que en este momento no hay titular del área investigadora del Órgano Interno de Control para el SEDIF. En el equipo de Ernesto González tampoco se ve iniciativa para perseguir el caso por oficio. Esperan que alguien interponga una denuncia formal, antes de mover un dedo.
Francisco Ibargüengoytia, ex subsecretario y ex secretario de Infraestructura de los gobiernos alonsista y tellista, anduvo en el Palacio de Convenciones. Acudió al informe como funcionario invitado del gobierno de Nuevo León, y debió escuchar las críticas que se hicieron de la dependencia que manejaba, una secretaría de obras, sin obras.
