Latidos inteligentes: Tecnología en cuidados paliativos
(Primera parte)
Esta es la última colaboración del mes patrio, hemos recibido al otoño con diversos temas en la agenda digital que se han integrado paulatinamente a medida que nuestra vida incorpora la tecnología a la cotidianidad.
Hoy nos centraremos en analizar uno de los aspectos más sensibles del entorno tecnológico: el acompañamiento en la etapa final de la vida.
En esta edición de Tu Espacio Digital, revisaremos cómo la inteligencia artificial, los sensores biométricos y el monitoreo remoto están transformando la atención paliativa, contribuyendo a propiciar un entorno de serenidad y un poco de alivio a los pacientes cuando más lo necesitan.
Ven y adentrémonos juntos en la profundidad y sensibilidad de este tema.
Para comenzar, es importante definir qué debemos entender por cuidados paliativos y para ello retomamos la definición de la Organización Mundial de la Salud:
“Los cuidados paliativos constituyen un planteamiento que mejora la calidad de vida de los pacientes (adultos y niños) y sus allegados cuando afrontan problemas inherentes a una enfermedad potencialmente mortal. Previenen y alivian el sufrimiento a través de la identificación temprana, la evaluación y el tratamiento correctos del dolor y otros problemas, sean estos de orden físico, psicosocial o espiritual”.
El movimiento contemporáneo de cuidados paliativos nació en la década de 1960 de la mano de la médica y enfermera británica Dame Cicely Saunders, fundadora del St. Christopher’s Hospice en Londres. Saunders revolucionó la medicina al acuñar el concepto de “dolor total”: la certeza de que el sufrimiento al final de la vida no es solo una quemadura física, sino un entramado de dimensiones emocionales, sociales y espirituales.
Estos cuidados están reconocidos expresamente en el contexto del derecho humano a la salud. Deben proporcionarse a través de servicios de salud integrados y centrados en la persona que presten especial atención a las necesidades y preferencias del individuo (OMS).
Con base en las estadísticas de esta organización, se estima que anualmente 40 millones de personas en el mundo necesitan cuidados paliativos; el 78% de ellas viven en países de ingreso bajo e ingreso mediano.
Actualmente, a nivel mundial, tan solo un 14% de las personas que necesitan asistencia paliativa la reciben.
Mientras que en México, una nota publicada en noviembre de 2025 por la organización Early Institute, refiere que la Asociación Internacional de Hospicios y Cuidados Paliativos (IAHPC, por sus siglas en inglés) calcula que alrededor de 448 mil personas en nuestro país viven sufrimientos graves relacionados con la salud, población que debería recibir algún tipo de servicio paliativo.
Frente a esta brecha de atención, la respuesta social y médica ha encontrado su principal fortaleza en dos vertientes complementarias: por un lado, destaca la labor indispensable de las Organizaciones de la Sociedad Civil (OSC) y las redes de voluntariado, cuyo acompañamiento comunitario, contención emocional y soporte humano han sido históricamente el pilar para miles de familias.
De acuerdo con el Global Atlas of Palliative Care de la WHPCA y datos del Atlas Mexicano de Cuidados Paliativos, aunque existen más de 10,000 organizaciones y hospicios sin fines de lucro en el mundo, en México el mapa de la sociedad civil organizada es aún reducido, con menos de medio centenar de asociaciones civiles formalmente dedicadas a esta labor frente a una demanda de más de 440 mil personas al año, aún así, su contribución es importante.
Por el otro, irrumpe con fuerza la tecnología inteligente como un aliado estratégico capaz de potenciar, monitorear y escalar estos cuidados más allá de los muros hospitalarios.
Es precisamente en esta segunda vertiente donde la innovación digital está demostrando su mayor impacto.
Más allá de robotizar la medicina, las herramientas digitales avanzadas buscan lo que en la bioética moderna se conoce como el enfoque “High Tech, High Touch” (alta tecnología para un mayor contacto humano).
Entre las principales aplicaciones que hoy transforman este sector a nivel mundial destacan:
· Sensores biométricos e Internet de las Cosas (IoT): Parches adhesivos del tamaño de una moneda y pulseras inteligentes permiten registrar constantes vitales, patrones de descanso y variaciones de temperatura en tiempo real desde el domicilio del paciente. Esto evita traslados de urgencia innecesarios y dolorosos.
· Inteligencia Artificial y analítica predictiva: Mediante modelos de Machine Learning, los sistemas analizan los signos vitales y el historial clínico para predecir crisis de falta de aire o picos de dolor horas antes de que se manifiesten. Esto permite al equipo médico ajustar las dosis de medicación antes de que el paciente despierte sufriendo.
· Realidad Virtual (RV) como terapia no farmacológica: Mediante visores inmersivos, se traslada virtualmente al paciente a entornos naturales relajantes o a lugares significativos de su historia personal, logrando mitigar la percepción del dolor, la ansiedad y la depresión al desviar la atención del sistema nervioso.
Si bien es cierto que la tecnología en sí misma no es una solución ante la magnitud de la necesidad de cuidados paliativos, sí representa una oportunidad real para tender puentes donde la geografía y la saturación del sistema de salud levantan muros.
Sin embargo, el uso de estos dispositivos también representa desafíos de los cuales hablaremos en la segunda parte de esta colaboración.
Continuará…
Nos leemos pronto.
