Un punto de vista del Segundo Informe de Sheinbaum
Comencemos. Los inicios de los mensajes de quienes nos representan en los gobiernos son importantes, mensajes que han venido cambiando mucho en la historia de los eventos de gobierno que, en el pasado creían que eran objetivos, lo que estuvo muy lejos de esto.
Vamos a echar un vistazo a los cambios que han surgido en la historia reciente de conocer el estado de la nación por medio de los informes presidenciales
Los informes de gobierno en México pasaron de ser un monopolio de adulación absoluta al presidente, a convertirse en una pasarela de protestas y reformas legales que acabaron con la obligatoriedad de que el mandatario asistiera al Congreso.
El periodo transcurrido entre los mandatos de Lázaro Cárdenas (1934-1940) y Felipe Calderón (2006-2012) encapsula el auge, la crisis y el fin del ritual político conocido popularmente como el “Día del Presidente”.
Lázaro Cárdenas rompió con el formato estrictamente elitista del evento al transmitir por primera vez el informe completo por radio en 1936. Convirtió la rendición de cuentas en un acto masivo, permitiendo que la ciudadanía escuchara las acciones del gobierno directamente, sentando las bases del uso de medios masivos para la comunicación estatal.
Con la llegada de la televisión, aprovechando tan importante tecnología, Miguel Alemán Valdés (1950), protagonizó la primera transmisión oficial en la historia al televisar su Cuarto Informe de Gobierno.
El informe se convirtió en un ritual priísta, el presidente viajaba en un auto descapotable por las avenidas principales de la Ciudad de México mientras la gente le arrojaba confeti. Al llegar al Congreso, el discurso se extendía por horas, interrumpido constantemente por aplausos unánimes. El punto culminante de esta sumisión del legislativo ocurrió en 1982, cuando José López Portillo fue ovacionado 40 veces y lloró en la tribuna al nacionalizar la banca.
Durante cuatro décadas, el informe del 1 de septiembre fue un día festivo nacional no oficial, se suspendían clases, los comercios cerraban y el país se paralizaba.
El país empezaba a mostrar fuerte deterioro social, cuando los tecnócratas, encabezados por el gris presidente Miguel de la Madrid, entregaron al país en manos de los grandes usureros internacionales: el Fondo Monetario Internacional y el Banco Mundial, así, corrientes progresistas rompieron con los rituales pacíficos.
Miguel de la Madrid (1988) enfrentó la primera interrupción grave de la historia moderna cuando el legislador Porfirio Muñoz Ledo lo increpó directamente por el presunto fraude electoral de ese año.
Con Carlos Salinas de Gortari y con Ernesto Zedillo, los legisladores de la oposición comenzaron a usar pancartas, máscaras, consignas de protesta mientras el presidente hablaba. El día dejó de ser una fiesta para transformarse en un escenario de protesta política.
Como ha sucedido con los tecnócratas neoliberales que no reaccionaron para abrir un debate ordenado, y vemos que siguen en esa misma posición, peor aún, con acciones violentas.
En septiembre de 2006, tras el fraude electoral de ese año, legisladores del PRD tomaron la tribuna del Congreso de la Unión para impedir que el presidente hablara.
Ante la imposibilidad de subir al podio, Vicente Fox únicamente ingresó al vestíbulo de San Lázaro, entregó el documento por escrito a la Mesa Directiva, pronunció un brevísimo mensaje de 65 palabras y se retiró para dar su discurso por cadena nacional de televisión. Fue la última vez que un presidente intentó dar un discurso tradicional frente al Congreso pleno.
Con Felipe Calderón, ante su débil presencia institucional por el fraude en 2008, se reformó el artículo 69 de la Constitución Política. La modificación eliminó la obligación del presidente de asistir personalmente al Congreso a leer su informe. Fue el primer mandatario en aplicar esta reforma. En su primer informe (2007) solo subió al estrado unos minutos a entregar el texto y en los años posteriores delegó la entrega física al secretario de Gobernación. Los recintos cambiaron de los patios de Palacio Nacional y el Auditorio Nacional, formato que continúa actualmente.
Este año la presidenta de México nos ha dirigido un mensaje del que analizaremos su importancia para la sociedad mexicana, Claudia Sheinbaun ha señalado:
“Estoy convencida que México camina por el rumbo de la prosperidad compartida, con independencia, libertad y con mucha dignidad.
“Hemos ejercido el gobierno con honradez y austeridad republicana. Tenemos claro que los recursos públicos son del pueblo y deben ejercerse para su beneficio”.
Ante estas palabras, seremos críticos en cada renglón del informe.
