TRANCOSO. En el libro Leyendas populares del municipio de Trancoso, realizado por Viridiana Aceves Galindo y Aída Galindo Canizales, se materializan las historias que ambas escuchaban durante su infancia y que se contaban mediante la tradición oral.
Esta obra recopila diversas leyendas de Trancoso que sobrevivieron en la oralidad, las cuales consideraron un tesoro de valor patrimonial por su riqueza histórica y cultural.
Además del amor por las leyendas que sus abuelos les contaban, “el proyecto surgió por el gusto que tenemos por las historias, por las narraciones y, sobre todo, por el respeto que tenemos hacía la tradición de nuestro municipio”, explicó Aída Galindo.
Recordó que hace siete años ambas investigadoras comenzaron a concretar proyectos editoriales, hasta que decidieron que Trancoso “necesitaba su propio libro de leyendas”. A la par, consideró, esta obra tiene pertinencia en el rescate del patrimonio.
Agregó que dentro de estas narraciones se encuentran los escenarios y el ambiente de Trancoso, “pues en ellas se describen lugares, calles y personajes del municipio”.
TRAS LA PISTA DE CADA HISTORIA
Aída Galindo detalló que la recopilación de estas historias inició en 2019, aunque fue hasta hace tres años que comenzó la investigación, especialmente escuchando las leyendas de adultos mayores, familiares y personas que aseguraron atestiguar lo que ocurrió en las historias del libro.
Todas las leyendas, ahondó, se recuperaron de la tradición oral porque eran de dominio público; sin embargo, también hubo retos como completar las historias inconclusas.
Al respecto, las investigadoras resaltaron que una de las leyendas que más testimonios tuvo fue “La procesión fantasma”, que hasta ahora “ha sido un hecho inexplicable su aparición”.
Asimismo hubo historias que estaban al borde de la desaparición o que no eran muy conocidas, como “El niño que llora en el pozo” o “Juan y la bruja”.
Aída Galindo expresó que, más que un proyecto de leyendas, abrir este libro y explorar sus páginas significa escuchar a las personas, entender las historias “y sobre todo valorar el gran tesoro patrimonial que tenemos a través de la palabra”.
