ZACATECAS. Por primera ocasión, en el Día Mundial para la Prevención del Suicidio, zacatecanos salieron a las calles para marchar con el propósito de concientizar sobre la importancia de la salud mental, ante el hecho de que en Zacatecas, en los últimos dos años, incrementaron 20 por ciento las muertes autoinfligidas, principalmente entre adolescentes.
Con moños amarillos y pancartas en mano, integrantes del Colegio de Psicólogos Profesionales para el Bienestar Social, del Sistema Municipal para el Desarrollo Integral de la Familia (SMDIF), de la Universidad Autónoma de Zacatecas (UAZ), entre otras organizaciones, participaron en esta marcha.
De la explanada de la Unidad Académica de Ingeniería partió el contingente, que recorrió las calles del Centro Histórico hasta llegar a la explanada del Congreso del Estado, donde lanzaron consignas como: “Escuchamos, no juzgamos”, “Yo te escucho” y “La empatía salva vidas”.
Aimé Alanís Pérez, integrante del Colegio de Psicólogos Profesionales para el Bienestar Social, explicó que el objetivo principal de esta marcha fue visibilizar el “enorme problema que tenemos en la cuestión del suicidio”.
Advirtió que el suicidio es la tercera causa de muerte entre las personas de 14 a 29 años en todo el mundo, por lo que consideró necesario generar conciencia y hablar abiertamente sobre el tema.
En el caso de Zacatecas, alertó que durante los últimos dos años se ha registrado un incremento de 20 por ciento, principalmente entre adolescentes.
“Entonces es una cuestión preocupante, es una cuestión de la que hay que hablar para prevenir el suicidio. No hay que normalizarlo; hay que hacer que la gente sepa que no está sola, que podemos buscar ayuda y que existe la Línea de la Vida, que está disponible las 24 horas y cuyo número es el 800 911 2000. También hay diferentes instancias donde pueden buscar apoyo”, declaró.
La psicóloga llamó a poner especial atención en la niñez y la adolescencia, debido a que en muchas ocasiones los adultos minimizan los problemas que enfrentan. “Dicen que, pues, tienen 12, 13, 14 años, se les va a pasar, y minimizamos ciertos cambios de conducta o cuando están dando señales”.
En este sentido, consideró que se debe trabajar con niñas, niños y adolescentes en el desarrollo de factores protectores, así como generar más espacios para la atención de la salud mental.
“Aunque la salud mental es un derecho universal, la realidad es que no hay espacios suficientes de atención gratuita para las personas que lo necesitan y que se encuentran en situación de vulnerabilidad, y sobre todo no hay espacios adecuados para niñas, niños y adolescentes”.







