Convivir sin lastimar
Todos queremos sentirnos aceptados, respetados y seguros en los lugares donde convivimos. Lograrlo depende de cómo tratamos a las demás personas y de las decisiones que tomamos cada día. Por eso es tan importante aprender a convivir con respeto dentro y fuera de Internet.
Pienso que las reglas sirven para que haya un control adecuado y para que los niños no hagamos cosas malas o inadecuadas. En Internet también son importantes porque nos ayudan a cuidar lo que vemos y la forma en que tratamos a los demás. Así puede existir más respeto entre nosotros, más empatía y menos burlas que lastimen los sentimientos de otras personas. Todo eso mejora nuestra convivencia.
Para mí, el bullying es molestar a alguien de forma verbal, física o psicológica, muchas veces para sentirse superior o mejor que los demás. El ciberbullying es parecido, pero sucede por medios digitales. Lo identifico porque he visto cómo algunas personas publican imágenes o mensajes para burlarse de alguien y terminan hiriendo sus sentimientos.
El bullying puede causar mucha inseguridad en un niño. Puede hacer que tenga miedo de ser él mismo frente a los demás e incluso que ya no quiera asistir a la escuela por temor a que continúen molestándolo, ofendiéndolo o lastimándolo. Eso afecta su derecho a la educación, y está muy mal, porque la escuela debe ser uno de los lugares más seguros para aprender y convivir.
Muchas veces las personas creen que ciertas agresiones son solo “bromas”, pero una broma deja de serlo cuando lastima a alguien. Si un juego hiere los sentimientos de una persona, ya no es un juego, y si un chiste hace sufrir a alguien, deja de dar risa.
Pensar que eso es normal puede provocar que el abuso aumente con el tiempo y que más niños vivan la misma situación. Por eso, el bullying debe atenderse desde el momento en que se identifica. Además, si nosotros como niños lo vemos, no debemos quedarnos callados.
Cuando no defendemos a alguien que está siendo vulnerable y preferimos guardar silencio, también nos volvemos parte del problema. Debemos actuar con empatía y apoyar a quien lo necesita. Si todos hacemos algo, podemos evitar que el bullying avance y lograr que la persona que está siendo atacada sepa que no está sola y que vale mucho por quien es.
En mi escuela propondría colocar un buzón anónimo para que los alumnos puedan informar a los maestros y a los padres de familia sobre cualquier situación de bullying. Así, los adultos sabrían qué hacer para ayudar. De esta manera, denunciar dejaría de verse como un chisme y sería reconocido como un acto de empatía, valentía y apoyo hacia quien más lo necesita.
Mi Regla de Oro sería respetar a los demás y tratar a todos por igual, sin importar su color de piel, su apariencia física, su situación económica o alguna enfermedad que tengan. Ya sea en el salón de clases, en nuestra casa o en Internet, todos somos personas valiosas, con cualidades y defectos. Nadie es más ni menos que otra persona, por eso siempre debemos actuar con respeto y empatía.
Mi llamado es a que no excluyamos a ningún compañero y que, si vemos una situación de bullying, no seamos parte de ella. Debemos reportarla y ayudar a quien lo necesite, sin quedarnos callados, tanto en la escuela como en Internet. También en el mundo digital podemos hacer la diferencia y decidir no participar en el ciberbullying.
Si todos nos comprometemos a ser respetuosos y empáticos, habrá menos casos de bullying y ciberbullying. Entre nosotros nos sentiremos más protegidos y construiremos una convivencia más agradable, cercana, amistosa, respetuosa y llena de empatía.
*Instituto Bilingüe Tesla, nivel primaria.
