ZACATECAS. La Secretaría de Desarrollo Social (Sedesol), encabezada por Bennelly Hernández Ruedas, fortaleció el programa Educación para el Bienestar, «estrategia que garantiza apoyos para niñas, niños y adolescentes de escuelas públicas», explicaron a través de un comunicado.
Para el ciclo escolar 2025-2026, se contempló una inversión estatal superior a 183 millones de pesos para útiles escolares y mochilas, con una cobertura de más de 270 mil estudiantes de primarias y secundarias públicas en los 58 municipios.
La estrategia también incorpora apoyos para uniformes escolares en primarias y calzado escolar para estudiantes del mismo nivel educativo, con especial atención a comunidades rurales.
Los resultados forman parte de una política educativa que ha incrementado su alcance de manera sostenida. De acuerdo con cifras presentadas por el Gobernador David Monreal Ávila, durante los cinco años de su administración se han acumulado más de 691 millones de pesos en Apoyos Educativos para el Bienestar, con más de 1.3 millones de beneficiarios, atendidos en los 58 municipios.
A ello se suma el resultado global en materia de política social: entre 2021 y 2026, 140 mil zacatecanas y zacatecanos salieron de los indicadores de pobreza extrema, mientras que la inversión conjunta de los gobiernos de México y Zacatecas en programas y políticas sociales supera los 73 mil millones de pesos. Actualmente, más de 825 mil personas reciben al menos un programa social y en siete de cada 10 familias existe una persona derechohabiente del bienestar.
Educación y participación ciudadana
Uno de los componentes que distingue al programa Educación para el Bienestar es la participación de las propias comunidades escolares.
A través de los comités escolares, madres y padres de familia participan en las decisiones relacionadas con la adquisición de uniformes. El Gobierno estatal otorga un apoyo económico de 500 pesos por estudiante, mientras que los propios comités determinan al proveedor, de acuerdo con las necesidades y decisiones de cada comunidad escolar.
Este modelo fortalece la participación ciudadana y reconoce a las familias como parte activa de las políticas públicas. Además, permite que los uniformes puedan adquirirse con proveedores del comercio local, de manera que el recurso destinado al bienestar de las familias también contribuya a dinamizar la economía de las comunidades.
La estrategia representa una política social que trasciende la entrega de un apoyo: genera participación, fortalece la corresponsabilidad y coloca a las comunidades escolares en el centro de las decisiones.









