MADRID. El presidente de Colombia, Abelardo de la Espriella, ha anunciado un nuevo protocolo de seguridad para autorizar la entrada de la Policía Nacional en las universidades públicas durante manifestaciones que degeneren en actos violentos, una medida que ha causado malestar dentro de la comunidad universitaria al considerar que atenta contra la independencia y la libertad académica que la Constitución otorga a las instituciones de educación superior.
«He dado instrucciones claras para establecer un protocolo nacional de actuación que permita distinguir cuando estamos frente al ejercicio legítimo de la protesta y cuando existen hechos de violencia, flagrancia, peligro o alteraciones extraordinarias del orden público que exigen la intervención de las autoridades», ha explicado el mandatario.
De la Espriella ha argumentado así que la autonomía universitaria consagrada en el artículo 69 de la Constitución –que contempla que las universidades tienen sus directivas y se rigen por sus propios estatutos– no debería ser una «patente de impunidad» y que, a partir de ahora, la Policía será la «primera autoridad operativa» para hacer frente a estos casos.
«La autonomía universitaria no está por encima del orden público. Lo que está ocurriendo en algunas universidades en el país es inaceptable. La protesta pacífica ejercida dentro del marco de la Constitución y la ley será respetada y garantizada por mi Gobierno, pero el terrorismo urbano, el vandalismo, la destrucción de infraestructura y los ataques contra nuestra Fuerza Pública y la población civil no son protesta», ha señalado.
De la Espriella ha indicado «las universidades tienen autonomía» y que es una cuestión que «no está en discusión. «La autonomía universitaria no significa autonomía en materia de orden público, ni convierte los campus en territorios sustraídos de la Constitución, de la ley o de la autoridad legítima del Estado», ha reiterado.
Con todo, ha subrayado que esta decisión protegerá a los estudiantes y al propio Estado. «No voy a permitir que las universidades públicas sigan siendo santuarios de la violencia bajo ninguna circunstancia», ha dicho.
«Voy a ir por ustedes, incluso entrando a las universidades para sacarlos y hacerlos pagar. La universidad es territorio del conocimiento, de las ideas y del debate: no puede convertirse jamás en refugio para la violencia ni para el terrorismo», ha agregado.
