ESTADOS UNIDOS. El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, anunció hoy que utilizará parte del petróleo venezolano contemplado en el nuevo acuerdo con Caracas para comenzar a llenar nuevamente la Reserva Estratégica de Petróleo de Estados Unidos (SPR), actualmente en uno de sus niveles más bajos en décadas.
Trump hizo el anuncio a través de una publicación en su cuenta de Truth Social, en la que aseguró que el proceso comenzará «muy pronto» y presentó el crudo venezolano como un beneficio para los estadounidenses.
«Una de las cosas que voy a hacer con el petróleo venezolano es llenar las Reservas Estratégicas Nacionales que, debido al somnoliento Joe Biden, han quedado prácticamente vacías», escribió el Mandatario.
Añadió que el proceso de «llenado hasta el tope» comenzará próximamente y calificó el petróleo venezolano como un «regalo de Venezuela para el pueblo de Estados Unidos».
El anuncio se produce apenas dos días después de que Trump revelara un acuerdo con Venezuela que, según su Administración, permitirá a Estados Unidos obtener acceso a unos 65 mil millones de barriles de reservas probadas venezolanas.
El pacto contempla el desarrollo de 17 campos petroleros y una fuerte inversión para recuperar la industria venezolana, cuya producción se ha deteriorado durante años.
La Reserva Estratégica de Petróleo estadounidense cuenta actualmente con unos 289.7 millones de barriles, alrededor de 40 por ciento de su capacidad y el nivel más bajo en aproximadamente 44 años.
El volumen se redujo después de varias liberaciones realizadas por las Administraciones de Trump y Joe Biden para responder a disrupciones en el suministro mundial y contener los precios de los combustibles.
El anuncio, sin embargo, no significa que el crudo venezolano vaya a comenzar a ingresar inmediatamente a las cavernas de almacenamiento de la SPR.
La industria petrolera venezolana requiere inversiones y trabajos de infraestructura para elevar de manera significativa su producción, por lo que todavía no existe un calendario claro sobre cuándo comenzaría el suministro destinado específicamente a la reserva estadounidense.
El acuerdo también contempla una producción inicial superior a 1.5 millones de barriles diarios y una vigencia de 25 años, de acuerdo con la presidenta encargada de Venezuela, Delcy Rodríguez.
Caracas sostiene que conservará la soberanía sobre sus recursos, mientras que Washington ha destacado el acceso que obtendrá a una parte de las enormes reservas petroleras del país.
El movimiento representa un nuevo giro en la relación entre Washington y Caracas y vincula directamente la política energética estadounidense con la recuperación de la industria petrolera venezolana.
También adquiere relevancia en medio de la tensión con Irán y la incertidumbre sobre el suministro mundial de crudo, especialmente por las dificultades en torno al estrecho de Ormuz.
Trump busca así aprovechar el acuerdo con Venezuela para recuperar el colchón energético estratégico de Estados Unidos, mientras su Administración intenta garantizar mayores fuentes de suministro en un contexto de elevada volatilidad internacional.
Anat Galia García Gaspar
Agencia Reforma
