FRSNILLO. Docentes del preescolar estatal Gabriela Mistral denunciaron a través de redes sociales una serie de actos vandálicos y el robo de tubería de cobre en el plantel, lo que dejó a la institución sin suministro de agua a solo cuatro días de iniciar el nuevo ciclo escolar.
A pesar de que los delincuentes no lograron ingresar a los salones ni sustraer objetos de valor, la comunidad educativa enfrenta ahora gastos imprevistos por reparaciones, por lo que los afectados ya solicitaron formalmente el apoyo de los vecinos y un refuerzo en la vigilancia policial para evitar más afectaciones en este plantel de la colonia Venustiano Carranza.
UN ROBO Y OTRO INTENTO
Los maestros explicaron que esta semana, cuando regresaron a las actividades a fin de prepararse para al regreso de los estudiantes, se percataron de la situación.
De inmediato revisaron las cámaras de vigilancia y pudieron observar cómo el jueves de la semana pesada sujetos desconocidos sustrajeron un tramo de tubería de cobre correspondiente a los tinacos, lo que provocó que el plantel se quedará sin suministro de agua en los baños.
Durante el fin de semana sujetos intentaron ingresar a varios salones. Sin embargo, los profesores aseguraron que no lograron abrir las puertas y aclararon que tampoco había objetos de valor en el interior.
OBJETO DE MÁS DELITOS
Los afectados recordaron que el plantel ya sufrió robos en años anteriores y señalaron que, pese a las denuncias ante la Fiscalía General de Justicia del Estado (FGJE), aún no se han recuperado los bienes.
Ante esta situación, hicieron un llamado a los vecinos de la colonia Venustiano Carranza y a los padres de familia para mantenerse atentos y reportar cualquier movimiento sospechoso en las inmediaciones del preescolar durante este nuevo ciclo escolar.
Asimismo, los docentes solicitaron la presencia de elementos de seguridad para que realicen recorridos constantes alrededor del plantel educativo y reforzar la vigilancia en la zona para evitar que continúen los daños y robos en el plantel.
Advirtieron que este tipo de hechos no solo afecta a la infraestructura escolar, sino que también genera gastos imprevistos que deberán ser cubiertos por la comunidad educativa y, en última instancia, por los padres de familia.

