GUADALUPE. Especialistas del Hospital General (HG) “Zacatecas” del Instituto de Seguridad y Servicios Sociales de los Trabajadores del Estado (ISSSTE) lograron preservar el brazo de un niño de 11 años que desarrolló síndrome compartimental tras la mordedura de una serpiente de cascabel.
Se trata de una patología grave que, de no atenderse oportunamente, pone en riesgo las extremidades e incluso la vida, debido al aumento de presión dentro de los músculos, lo que puede provocar daño irreversible y muerte de células y tejidos (necrosis).
El cirujano general del hospital, Mario Hernández Mancillas, explicó que el menor fue sometido a una fasciotomía de urgencia, procedimiento quirúrgico mediante el cual se abre el tejido que recubre los músculos del antebrazo para disminuir la presión y restablecer el flujo sanguíneo.
“El pequeño ya no tenía la movilidad de la mano, estaba muy rígida y comprometía la circulación venosa. El síndrome compartimental secundario a la intoxicación por mordedura de serpiente requiere un diagnóstico precoz y una intervención quirúrgica oportuna para prevenir daños irreversibles, afortunadamente se actuó rápidamente para evitar ese escenario”, detalló.
Hernández Mancillas indicó que el cierre de heridas tras una fasciotomía representa un desafío reconstructivo, cuyas estrategias convencionales pueden incluir injertos de piel. Sin embargo, en este caso se adoptó un cierre progresivo utilizando clavos de Kirschner, un alambre de metal fino que se usa en cirugía para unir y sostener los huesos rotos mientras sanan.
“A través de la técnica utilizada con los alambres de Kirschner se logró un cierre progresivo de la herida en un período de 72 horas, sin complicaciones. En el seguimiento a los ocho meses, el paciente mostró un rango de movimiento activo, sensibilidad intacta en las distribuciones de los nervios y un resultado estético satisfactorio”, mencionó.
Asimismo, subrayó que debido al éxito del procedimiento médico para cerrar la herida, se publicó un reporte científico en Cureus, revista científica enfocada en la medicina y la investigación clínica, la cual forma parte del grupo Springer Nature, una de las editoriales académicas y científicas más grandes e importantes del mundo.
“El caso demuestra que la adaptación de una estrategia de cierre progresivo con material ampliamente disponible en la mayoría de los hospitales, como lo son los clavos de Kirschner, puede constituir una alternativa práctica y potencialmente reproducible para el manejo de fasciotomías extensas”, enfatizó.
Finalmente, el cirujano general del Hospital General “Zacatecas” reconoció el trabajo coordinado de diversas áreas del hospital, que realizaron la valoración clínica fundamental para establecer un diagnóstico oportuno y llevar a cabo la cirugía antes de que ocurrieran daños irreversibles, lo cual permitió salvar el brazo del pequeño.
“En la atención del paciente participó personal del área de urgencias, cirugía general, ortopedia, cirugía plástica, pediatría, entre otras. Tanto la atención como el desarrollo del reporte de caso fueron posibles gracias al trabajo coordinado entre el personal de los diversos servicios del Hospital General, con la activa participación de residentes de cirugía general y la asesoría de los profesores titulares de este hospital”, concluyó.

