FRESNILLO. El desaliento se extiende sobre el campo fresnillense ante un panorama complejo. Por un lado, las intensas e irregulares lluvias han ocasionado la pérdida de entre 20 y 30 hectáreas de cultivos, principalmente de chile; por el otro, la falta de certeza en la comercialización y los bajos precios de venta en el mercado.
“Puede haber o no mucha cosecha, pero va a ser la misma: no va a tener valor”, aseveró Paz de León Hernández, presidente de la Unión de Usuarios de la Presa de Trujillo, quien reconoció que esta situación ha llevado a los campesinos a cuestionarse sobre la rentabilidad de seguir cosechando.
UN CLIMA ADVERSO
El presidente de la Unión de Usuarios de la Presa de Trujillo explicó que las lluvias irregulares constituyen uno de los principales problemas del campo, pues mientras algunas zonas registran fuertes chubascos, en otras la humedad ha sido insuficiente para garantizar la germinación y el crecimiento de las plantas..
La Sierra de Chapultepec y Buenavista, así como algunas áreas cercanas a los Pardillos 1,2 y 3, corresponden al primer caso: zonas donde la gran cantidad de agua pluvial arrastró los plantíos y el suelo, relató.
“Tan sólo en los alrededores de Buenavista podrían haber sido afectadas entre 20 y 30 hectáreas, pero todavía no tenemos un recuento definitivo de las pérdidas”, aclaró.
A esto se suma, continuó, el temor entre los productores de la llegada de una helada antes de concluir el ciclo agrícola, pues un fenómeno de este tipo ocasionaría pérdidas importantes en los cultivos que actualmente se encuentran en desarrollo.
En contraste, las copiosas precipitaciones han representado un beneficio para el almacenamiento de agua, pues un chubasco registrado días atrás permitió que la Presa de Trujillo alcanzara alrededor de 40 por ciento de su capacidad.
LA DIFÍCIL COMERCIALIZACIÓN
Paz de León recordó que durante el año pasado se registraron cosechas que, pese a ser buenas, no representaron ganancias suficientes para los productores debido al bajo precio del frijol.
“El temor de los campesinos ya no solo está relacionado con las condiciones climáticas, sino también con el precio que tendrán sus productos al momento de comercializarlos”, expuso.
Algunos de los cultivos en riesgo por la coincidencia de ambos problemas son la cebolla, el tomate, el chile y la uva. “La cebolla, por ejemplo, puede echarse a perder cuando las precipitaciones son excesivas, mientras que cuando existe una producción abundante y poca demanda, el precio disminuye considerablemente”, puntualizó.
