La UAZ está en una severa crisis, la deuda con el ISSSTE rebasa el presupuesto asignado para la institución en un año y se incrementa 3 millones de pesos diarios. En los últimos años mucho se ha dicho que las escaleras se barren de arriba hacia abajo, eso es lo que se tiene que hacer en la Universidad, comencemos por analizar la nómina dorada de la institución
Se ha repetido hasta el cansancio, la UAZ se encuentra en una severa crisis, la deuda con el ISSSTE rebasa el presupuesto asignado para la institución en un año. Dicha deuda se incrementa por el orden de los 3 millones de pesos diarios y quienes dirigen la institución solo han ido pateando el bote administración tras administración, pues esa deuda no es solo con el ISSSTE, también es con el personal académico y administrativo.
Cierto es que el problema no nació en esta administración, pero quienes dirigen hoy, deben reconocer que han sido funcionarios universitarios por más de 20 años, por lo que decir “nosotros no somos responsables, nosotros no sabíamos” no es del todo cierto, como parte de la administración universitaria periodo tras periodo han sido corresponsables de la situación, han sido desde las direcciones quienes contrataron personal violentando los contratos colectivos de trabajo, han sido quienes cobraron prestaciones de docentes con salario de funcionarios, y han contribuido de manera directa a incrementar las nóminas de docentes y de administrativos sin el menor control presupuestal ni la planeación necesaria en una institución.
Pero lo más preocupante en estos momentos es que pretendan atacar con aspirinas un problema que requiere una verdadera transformación, acompañada de una visión institucional.
En los últimos años mucho se ha dicho que las escaleras se barren de arriba hacia abajo, eso es lo que se tiene que hacer en la UAZ, comencemos por analizar la nómina dorada de la institución, todos aquellos que se calculan sus prestaciones con salarios de funcionarios, cuando deberían estar topadas a la categoría que como docentes les corresponde.
Hagamos un verdadero análisis crítico de las funciones administrativas de la institución, cuántas personas tienen horas con funciones administrativas, cuántos puestos están repetidos, cuántas personas se les descarga, se les asigna un suplente y las funciones que realizan o son duplicadas o son innecesarias.
Hay escuelas en las que se contrata una persona con la figura de académico profesional para estar parado en la puerta o en los pasillos vigilando y sacando fotos a los maestros para que el cacique sepa con quién platican los profesores o los alumnos, la función de halconeo a cargo de las nóminas de docentes y administrativos, incluso de la de funcionarios, o departamentos con funciones repetidas como los jurídicos tanto de la universidad como al interior de las unidades académicas, funciones que no son necesarias, pero sirven de pago político.
Incluso, figuras reconocidas dentro de los programas o unidades académicas que no tienen funciones asignadas y que solo sirven de pago político.
Los docentes no nos negamos a la auditoría académica, a lo que nos negamos es a seguir perdiendo derechos a causa de decisiones administrativas que tomaron unos cuantos, y que ahora pretenden perjudicarnos a todos, a lo que nos negamos es a entregar la autonomía universitaria porque uno o varios grupos en el poder tomaron decisiones políticas que pusieron en riesgo la viabilidad financiera de la institución.
A lo que nos negamos es a que sean los alumnos quienes tengan que pagar las consecuencias de administraciones centrales que no han sido capaces de gestionar más recursos y que tampoco exigen que se entregue el recurso que le corresponde a la institución.
La UAZ requiere de una reforma integral, que comience desde arriba, desde la administración central y las direcciones de las Unidades Académicas, que sean ellos quienes recorten sus salarios, quienes den una verdadera muestra de austeridad, que asuman la responsabilidad de años de malas administraciones.
COLUMNA: AD HOC
TÍTULO: Institución en crisis
AUTORA: JENNY GONZÁLEZ ARENAS
