El Cisma
Lo ocurrido esta quincena en la escena política nacional está íntimamente relacionado y es de la mayor importancia:
1. El viernes 14 de agosto se hizo pública la cancelación de la visa al hijo del ex presidente López Obrador y su desafiante carta a Donald Trump (fechada desde el 3 de junio).
2. Ese mismo día se anunció que García Harfuch viajaría a Argentina para participar el día 19 en la Conferencia Internacional de la DEA, donde el titular de esa agencia norteamericana lo calificó como “socio de confianza y buen amigo”.
3. Al día siguiente, 20 de agosto, Argentina deportó a México al contralmirante Fernando Farías Laguna, acusado de liderar una red de huachicol desde la Secretaría de Marina junto con su hermano y su tío el secretario.
4. De manera prácticamente simultánea se detuvo a Fausto Corrales, testigo de la reunión de su extinto jefe Héctor Melesio Cuén con el gobernador de Sinaloa, El Mayo Zambada y El Chapito.
5. El día 21 Rubén Rocha Moya sorpresivamente anunció su regreso a la gubernatura de Sinaloa.
6. Al día siguiente la presidenta, las y los gobernadores, así como la cúpula de Morena se deslindaron de ese regreso (ahora sí está solo).
7. Finalmente, el 23 de agosto Rocha Moya volvió a pedir licencia; todo en solo 10 días.
Esta vorágine de acontecimientos generó, según Ricardo Monreal, un cisma al interior de Morena.
¿Qué es un cisma? El diccionario lo define como una división, separación o ruptura de la unidad dentro de una iglesia, grupo o comunidad. Ocurre cuando “un grupo se aparta de la autoridad principal” o de la comunión con los demás miembros, aunque sigan manteniendo las mismas creencias o doctrinas fundamentales.
Ejemplo de un cisma es el que provocó Lutero en 1517 cuando rompió la unidad de la iglesia católica, surgieron diversas iglesias protestantes y conflictos de todo tipo.
Está claro que la autoridad principal dentro de Morena es la presidenta Sheinbaum, ¿pero, cuál es el grupo que se apartó de ella?, ¿Quién lo encabeza, Rocha Moya o Andy?, ni uno ni otro, hasta un ciego puede ver que se trata de López Obrador y los llamados “duros” fielmente representados por personajes como Fernández Noroña.
Es evidentemente que fue El Peje quien dictó la provocadora carta de Andy a Trump y le ordenó a Rocha Moya su inconveniente retorno a la gubernatura de Sinaloa, le aterra lo que ya deben estar informando en Estados Unidos El Mayo y Los Chapitos, le aterra lo que puedan confesar los hermanos Farías Laguna, lo que va a declarar el chofer de Melesio Cuén y que sin duda será la estocada final a Rocha Moya, en síntesis, le aterra que los gringos vengan por sus hijos y también por él, como lo dijo su hermano José Ramiro.
Si a eso le agregamos la desconfianza y animadversión que le tiene a García Harfuch, pues todo eso explica el cisma y el mensaje durísimo que la presidenta le envió:
“Ningún interés personal puede estar por encima de los intereses del pueblo y de la Nación, mucho menos cuando aquello que se pretende colocar por encima de México no es el bienestar de su gente, sino la ambición desnuda del poder por el poder. El poder sin principios es arrogancia, el poder sin límites es abuso, el poder que olvida al pueblo termina enfrentándose a la historia. México merece servidores públicos que entiendan que los cargos son pasajeros, pero la responsabilidad ante la nación es eterna. El pueblo no está para alimentar ambiciones personales. Por encima de cualquier nombre, de cualquier grupo y de cualquier interés particular, está el pueblo y la Nación”.
¿A quién le pudo haber dicho la presidenta ambicioso de poder, arrogante, abusivo, te vas a enfrentar a la historia, se te olvidó que el cargo es pasajero, ni tu nombre ni tu grupo ni tus intereses están por encima de México?
¿Alguien en su sano juicio puede creer que todo eso se lo dijo a Rocha Moya o a Andy?, por favor, obviamente se lo dijo al único que puede provocar un cisma al interior de Morena, a AMLO, émulo de Lutero.
Yo celebro el manotazo de la presidenta, se había tardado, Cárdenas tuvo que desterrar a Calles para poder gobernar, Echeverría a Díaz Ordaz, López Portillo a Echeverría y Zedillo a Salinas; pues igual Claudia a Andrés Manuel, eso irremediablemente sucede cuando el que concluyó su mandato quiere seguir mandando, así provoque cismas.
