WASHINGTON. Si los republicanos pierden la Cámara en noviembre, Trump enfrentaría una agenda paralizada, más investigaciones y un mayor choque político.
Si el Partido Republicano pierde el control de la Cámara de Representantes en las elecciones intermedias de noviembre, escenario que es muy probable, el Presidente Donald Trump, enfrentaría un cambio drástico en la segunda mitad de su mandato, con una agenda legislativa paralizada, un aumento en las investigaciones del Congreso y una mayor confrontación política con la oposición.
Diversos análisis de centros de estudios y medios estadounidenses coinciden en que el principal impacto no sería la permanencia de Trump en la Casa Blanca, sino la reducción de su margen de maniobra para gobernar.
Con una mayoría demócrata en la Cámara Baja, iniciativas sobre impuestos, migración, gasto público, energía o comercio tendrían pocas posibilidades de avanzar sin negociaciones con la oposición.
Además, los demócratas asumirían el control de los principales comités legislativos, desde donde podrían citar a funcionarios, solicitar documentos y abrir investigaciones sobre conflictos de interés, política migratoria y aranceles.
