ZACATECAS. Tras el asesinato de 10 personas este fin de semana, la dirigencia estatal del Partido Revolucionario Institucional (PRI) en Zacatecas exigió a las autoridades responsabilidad y respeto a las víctimas, así como una estrategia de seguridad imparcial, al advertir que estos hechos “ponen entre dicho la estrategia y las cifras de seguridad”.
Carlos Peña Badillo, dirigente estatal del PRI, expresó su desacuerdo y preocupación por las declaraciones oficiales emitidas tanto por las autoridades estatales como de procuración de justicia.
Expuso la necesidad de una disculpa pública por el manejo inadecuado de la información que causó una revictimización a las personas asesinadas y a sus familias.
“Difundir datos sensibles vulnera la dignidad de quienes perdieron la vida y contraviene la obligación legal de resguardar la información confidencial. Ninguna autoridad está por encima de la ley”, declaró.
Peña Badillo consideró que es inaceptable emitir comentarios que sugieran culpabilidad de las víctimas o que expongan sus circunstancias personales, “pues esto afecta a sus familias y puede comprometer el debido proceso”.
Ante estos hechos de violencia, advirtió que se “pone entre dicho la estrategia y las cifras que tanto presume el oficialismo, pues no se trata de un hecho aislado ni fortuito, sino del reflejo de una realidad que de forma sistemática e irresponsable se ha pretendido ocultar”.
El también diputado local se dijo sorprendido por la rapidez con la que las autoridades han presentado versiones e indicios “que sugieren un cuestionable deslinde institucional. Esa misma eficacia debe aplicarse para garantizar seguridad y justicia para todas las familias”, aseveró.
Aunado a ello, llamó a que la procuración de justicia sea objetiva, imparcial y respetuosa de la dignidad de las víctimas, directas e indirectas.
“Zacatecas requiere y merece que haya seguridad seria, profesional e imparcial, libre de juicios de valor, enfocada en el esclarecimiento de los hechos y el combate a la impunidad, no de especulación o sombras políticas de perversidad”.

