La importancia de la paz positiva y la violencia criminal en Zacatecas
La paz positiva es aquella que contribuye a la construcción de una sociedad justa, con bienestar, calidad de vida, equidad e igualdad, lo sostiene el sociólogo Johan Galtung, constructor del concepto. Sin esos componentes, la pacificación de un pueblo resulta un verdadero mito genial.
Por lo tanto, nunca se podrá hablar de que en una sociedad existe “la paz positiva”, si en esta no se registran los adecuados indicadores de mejoramiento de calidad de vida de la población.
Y esto parece que es el fenómeno que experimenta Zacatecas, más aún con el repunte de la violencia criminal registrada este pasado fin de semana que conmocionó a la población, con un saldo de 10 personas asesinadas por las organizaciones criminales. De horror.
Lo anterior implica en consecuencia que la pacificación de una sociedad no se traduce solo en la simulada y/o real reducción de los indicadores de violencia criminal. Implica ante todo el mejoramiento de los niveles de bienestar de una población, lo que no sucede en Zacatecas.
Entonces, cómo conciliar la narrativa oficial de la denominada pacificación de nuestro Estado, cuando Zacatecas está colocado en el lugar número cinco nacional con la menor satisfacción de las necesidades básicas de su población, según lo revela el INEGI (Instituto Nacional de Estadística y Geografía), en su última Encuesta de Bienestar.
O bien, cuando nuestra entidad se ubica en el último lugar de confianza ciudadana por la actuación de sus autoridades, de acuerdo al reporte más reciente de la Encuesta Nacional de Calidad e Impacto Gubernamental (ENCIG) del INEGI.
Tenemos que recordar que, sin confianza ciudadana en sus autoridades, será imposible crear procesos fuertes de construcción de desarrollo, prosperidad y riqueza en una sociedad. Y en Zacatecas urge recuperar la confianza de la gente en sus gobiernos.
En sus estudios e investigaciones, el sociólogo Johan Galtung contrasta los paradigmas de paz positiva versus paz negativa. Esta última hace referencia a la ausencia de conflictos, guerras y violencia. Es una especie de silencio de los sepulcros, pero esto no es suficiente para forjar el desarrollo y la prosperidad de un pueblo o nación.
En particular, la paz positiva tiene 8 pilares fundamentales, según este autor, que son los siguientes: 1). Gobiernos eficientes y honestos; 2). Entornos empresariales sólidos y con certidumbre; 3). Distribución equitativa de los recursos y sin privilegios; 4). Protección y defensa de los derechos humanos; 5). Positivas relaciones entre los integrantes de la sociedad; 6). Libre flujo de información y respeto a la libertad de expresión; 7). Altos niveles de capital humano; y 8). Reducidos e inexistentes niveles de corrupción oficial.
La construcción de un entorno fuerte de paz positiva demanda básicamente, en primer término, la existencia de gobiernos honestos y eficientes, que conciten la constitución de fuertes procesos de confianza de la ciudadanía hacia sus autoridades. Sin ese componente es complejo y difícil que haya avances en un pueblo.
Es innegable, igualmente, que el modelo de paz positiva reclama la existencia de instituciones públicas fuertes, que respondan con eficiencia y honestidad a las exigencias de la sociedad. Y en este ámbito es importante la presencia de un Poder Judicial que combata y reduzca los elevados índices de impunidad que caracterizan a nuestra sociedad.
En Zacatecas resulta un imperativo sentar los cimientos de la estructura que sostenga el edificio de la paz positiva, que tenga como motivación propiciar el mejoramiento de las condiciones de vida de la población.
Este hecho impediría el riesgo de que en nuestro entorno social se asiente el pernicioso modelo de la denominada “paz narca”, categoría conceptual que aparece en el ámbito académico y periodístico mexicano en los últimos y más recientes seis años.
Ese negativo concepto hace referencia a la aparente tranquilidad temporal que, mediante el terror, la extorsión, el secuestro y la desaparición, imponen las mafias criminales, por encima de la Ley. Hay que evitar que eso suceda en Zacatecas.
EL SOCIÓLOGO DE LOS CONFLICTOS:
Johan Galtung (1930/2024) es el sociólogo noruego más importante del mundo, en el análisis del fenómeno de la violencia estructural y cultural. Aporta los conceptos de paz positiva y negativa, para darle sentido de racionalidad académica a sus estudios. Creó el Instituto Internacional de la Paz, en 1954.
