Primera piedra
Se ha colocado ya la primera piedra para la Universidad Rosario Castellanos en Zacatecas. Mucha gente lo celebra, porque suelen aplaudir lo que hace el gobierno a cambio de favores personales, pero como universitarios estamos obligados a ver más allá.
Parte de la realidad que debemos tener presente: a) la UAZ es una de las cinco universidades a nivel nacional que no ha podido superar su situación de crisis; b) el presupuesto para la UAZ es insuficiente y, por primera vez en muchos años, en 2025 no se tuvo un recurso extraordinario para el cierre del año; c) se habla de la necesidad de una reforma universitaria desde el 2016 y lo único que han hecho los rectores en turno ha sido gastar dinero y simular, sin lograr avanzar a una reforma financiera y administrativa que permita dar señales de que podemos superar el mal manejo universitario; d) los contratos colectivos de los sindicatos que forman parte de la institución son violentados reiteradamente por la institución; e) el no respetar los procesos de ingreso de personal académico ha convertido a la UAZ en una agencia de colocación que no permite que se acaben los vicios que la federación llama a reformar.
La llegada de la Universidad Rosario Castellanos es un mensaje claro para la UAZ, su ubicación muy cercana al Campus UAZ SXXI no es coincidencia, sino competencia; no es consolidar un polo educativo, es decirle a la UAZ que, si hace bien o no su trabajo, a la federación no le importa, ya tiene sustituto.
La oferta educativa también manda señales claras, ofrece carreras que ya se tienen en la UAZ, como Derecho o Contaduría, filosofía e historia, economía, humanidades, relaciones internacionales, entre otras. Serán ofrecidas en línea en un primer momento y todos los estudiantes serán becados. Una oferta de 672 lugares hasta llegar a los 1503 en su fase inicial, que impactará en la matrícula de los programas de licenciatura de la UAZ, sobre todo considerando que gran parte de la matrícula universitaria son foráneos, y personas de bajos recursos a quienes les resultará atractiva la posibilidad de una beca.
Otro dato relevante es el presupuesto. Para cerrar el ejercicio fiscal, compromisos contractuales, no hubo recurso extraordinario para la UAZ, pero destinan 102.5 millones de pesos al proyecto inicial del campus de una nueva universidad. Esas señales son muy claras: a la federación no le interesa rescatar una institución que no quiere ser rescatada, por eso está dispuesta a invertir en la construcción de una nueva.
No debemos minimizar, la competencia para la UAZ ha existido desde hace ya algunos años a través de universidades privadas, que no representan una rivalidad real, puesto que los destinatarios de la oferta educativa son distintos; es decir, aquellos que pueden pagar una mensualidad, en una entidad federativa con un índice de marginación medio, una alta tasa de migración y una economía basada en la agricultura de temporal y el turismo como dos de las actividades más importantes, sin dejar de lado la industria minera. En conclusión, ante una realidad económica complicada en nuestra entidad, una oferta educativa que garantiza una beca no es nada despreciable.
El panorama es claro y desde la UAZ necesitamos quitarnos la venda de los ojos y ver que la única alternativa es corregir esos errores que tanto molestan a la federación; apegarnos a nuestros procesos contractuales y trabajar de manera conjunta para poder reformar nuestra universidad, dejarla de ver como una agenda de colocación y no derrochar recursos en una casta dorada de funcionarios que, si hicieran bien su trabajo, la UAZ no enfrentaría la situación actual. Para eso se requiere hacer conciencia del reto que tenemos enfrente.
