GUADALUPE. Madres y padres de familia protestaron este lunes en el CEBAARE en rechazo al cambio de nueve maestros, al argumentar que desde hace cuatro años la SEZ modifica la planta docente sin importar sus buenos resultados.
Además, pidieron la destitución del director Martín Carrillo, pues aseguraron que no ha dado la cara ante la problemática ni ha ofrecido soluciones.
Los inconformes advirtieron que no permitirán la remoción de los profesores, ya que han dado buenos resultados durante más de 10 años. “Primero nos quitaron 17, ahora se quieren llevar a nueve”, reprocharon.
Además, señalaron, cada vez que se realizan cambios hay quejas de los alumnos porque los nuevos maestros no tienen experiencia para atender a menores de alto rendimiento.
Es así que cuestionaron la decisión de la Secretaría de Educación de Zacatecas (SEZ) de incorporar nuevos docentes al Centro de Educación Básica para Alumnos de Alto Rendimiento Escolar (CEBAARE), pues “no sabemos cómo vengan, si tienen el perfil y la formación adecuados”.
Pese a que hubo una mesa de trabajo con las autoridades educativas, el bloqueo duró hasta las 15 horas en la avenida Secretaría de la Defensa Nacional, para exigir a la SEZ mantener la planta docente del plantel.
JUSTIFICAN CAMBIOS
A la institución ubicada en Guadalupe arribaron Armando Delgadillo Ruvalcaba y Pablo Arenas Velásquez, subsecretarios Académico y de Educación Básica de la SEZ, respectivamente, para explicar que los maestros que actualmente laboran en el CEBAARE únicamente cubren comisiones.
Asimismo, precisaron, de acuerdo con los lineamientos del gobierno federal, deberán regresar a los centros de trabajo donde tienen sus plazas de base.
No obstante, aseguraron que los nuevos perfiles serán seleccionados mediante la convocatoria correspondiente, lo que garantiza su desempeño académico.
AMAGAN CON RADICALIZAR PROTESTA
Pese a la explicación de la SEZ, los padres y madres de familia consideraron un atropello que nuevamente se pretenda realizar cambios de maestros, pese a que cada año se firman acuerdos con las autoridades educativas, quienes se comprometen a no llevarlos a cabo.
Con el cierre de la escuela se ven afectados alrededor de 300 alumnos que cursan desde cuarto grado de primaria hasta secundaria; sin embargo, los inconformes sostuvieron que la responsabilidad recae en las autoridades y amagaron con radicalizar sus protestas de no tener una respuesta a su exigencia.
