GUADALUPE. Hay encuentros que duran apenas unos minutos, pero dejan recuerdos para toda la vida. Así ocurrió con la convivencia que niñas y niños de Casa Cuna «Plácido Domingo» y jóvenes de Casa Hogar vivieron junto a integrantes de la Selección Mexicana de Básquetbol, quienes hicieron una pausa en su preparación rumbo a los partidos clasificatorios al Mundial para regalar tiempo, sonrisas e inspiración.
Gracias a la gestión de la presidenta Honorífica del Sistema Estatal para el Desarrollo Integral de la Familia (SEDIF), Sara Hernández Campa, los seleccionados nacionales compartieron abrazos, autógrafos, fotografías y palabras de aliento con quienes los recibieron con una emoción difícil de describir. Por un momento, el uniforme tricolor dejó de representar únicamente el alto rendimiento deportivo para convertirse en un símbolo de esperanza, cercanía y sueños posibles.
Las risas, las miradas de admiración y la emoción de estrechar la mano de quienes hoy defienden los colores de México hicieron de esta convivencia una experiencia inolvidable para las niñas, niños y adolescentes, quienes encontraron en el deporte un recordatorio de que la disciplina, la constancia y el esfuerzo pueden abrir caminos hacia grandes metas.
La visita de la Selección Mexicana de Básquetbol a Zacatecas también será recordada por haber regalado una mañana en la que el deporte acercó corazones y recordó que los verdaderos triunfos también se construyen fuera de la cancha.
