ZACATECAS. Roberto Ambriz, conocido en el ambiente del béisbol local como «El Dago», se ha convertido en un referente de la justicia en el diamante.
Tras más de cuatro décadas ligado al «rey de los deportes», su nivel y temple lo llevaron a recibir una oferta para saltar al profesionalismo, la cual decidió rechazar para mantener su estabilidad.
Roberto tiene 46 años de edad y 15 como ampayer amateur. Empezó a jugar desde los cinco años, pero las restricciones de las ligas locales para la categoría mayor lo obligaron a cambiar el guante por las señas.
«No nos dejaban jugar en primera ni segunda fuerza por ser jugadores de mayor. Me invitaron a ampayar y, como nos gusta el béisbol, el chiste es andar aquí en medio y desde ahí para acá me gustó este bello oficio», relata.
Su debut fue en el municipio de Guadalupe, en un tenso encuentro entre Zóquite y Guadalupe. «Muchos nervios porque era mi primero y me tocó en bases, estaba un poco más tranquilo que en el home», recuerda.
En ese inicio, las palabras de su mentor, el legendario «Chato» Venegas, se volvieron su regla de oro: «No te metas con la gente, no te metas con los jugadores, tú acata los reglamentos».
Su consistencia llevó a «El Dago» a formar parte de la cuarteta arbitral para una serie de exhibición en el parque de beisbol de zacatecas entre los Sultanes de Monterrey y los Diablos Rojos del México.
Su labor cantando bolas y strikes fue tan impecable que llamó la atención del histórico mánager escarlata, José Luis «Borrego» Sandoval, quien le propuso integrarse formalmente a la Liga Mexicana de Béisbol (LMB).
Sin embargo, a pesar de la gran oportunidad profesional, Roberto decidió no aceptar la oferta. «Me hizo la invitación para ampayar en la Liga Mexicana, pero yo gracias a Dios tengo mi trabajo estable; son cosas y anécdotas muy bonitas que se quedan».
Ambriz reconoce que el oficio es de alta presión y que ha enfrentado aficiones pesadas, especialmente rumbo a Jalpa y Sombrerete.
«Hay jugadores que de todo reniegan e incluso nos avientan cosas», explica. A pesar de esto, destaca que directivos actuales como los Figueroa están mejorando las condiciones aplicando castigos más severos para frenar a los peloteros conflictivos y evitar que los jóvenes que quieren ampayar se retiren por los pleitos.
Para Roberto Ambriz, los reclamos son simplemente «parte del show». Su mensaje para las nuevas generaciones es perder el miedo y mantener la humildad para aprender: «Que le echen ganas y se acerquen, uno nunca deja de aprender. El que no sepa, lo que tiene que hacer es preguntar».

