ZACATECAS. El balón todavía no comenzaba a rodar cuando Zacatecas ya parecía estar jugando su propio partido. Las camisetas verdes comenzaron a aparecer desde temprano en las calles de la capital, en oficinas y comercios. En algunos casos sustituyeron por unas horas al uniforme laboral y, en otros, acompañaron incluso marchas y protestas.
En una ciudad, como en todo el país, donde el futbol suele colarse en las conversaciones cotidianas, el arranque de la justa deportiva y el partido inaugural entre México y Sudáfrica reunieron recuerdos, pronósticos y emociones de distintas generaciones.
A cientos de kilómetros de casa, Alejandro y Mario Morales esperaban el partido en un hotel de la capital zacatecana. Ambos, originarios de Torreón, Coahuila, están de visita para participar en un congreso, pero no pensaban perderse el encuentro.
Cuando se les pregunta por el torneo internacional, la memoria los lleva de inmediato a México 86. «La Mano de Dios», responde uno de ellos sin pensarlo demasiado. La conversación pronto se llena de nombres que marcaron distintas épocas: Hugo Sánchez, Benjamín Galindo, Manolo Negrete y Rafa Márquez.
También aparece Carlos Acevedo, portero santista al que consideran uno de los representantes actuales de su tierra. Para ellos, el balompié ha cambiado. «Antes los juegos eran hasta de chingazos y ahora pura tecnología», bromean entre risas.
Más serio, uno de los aficionados asegura que el futbolista moderno parece preocuparse por otras cosas. «Antes salían todos enlodados. Ahora salen hasta limpios».
Mientras unos evocan recuerdos de décadas pasadas, otros apenas comienzan a escribir los suyos. Leonel Flores tiene ocho años; viste gorro y playera de la selección mexicana, convencido de que el equipo ganaría 3-0.
El niño es hincha de las Chivas y su jugador favorito es la Hormiga González. Aunque todavía es muy joven, vive la justa deportiva con la emoción de quien descubre una tradición que se repite cada cuatro años.
En medio de ese ambiente, en las calles aparecieron los maestros, quienes, pese a estar en una marcha de protesta, llevaban bien puesta la playera de México. Entre consignas y colores verdes, futbol encontró espacio incluso en la movilización magisterial.
«En pie de lucha y también apoyando a la selección», resumió Francisco José Luis. Para el docente, este torneo tiene un significado distinto. “Es muy diferente porque es aquí, en nuestro México. Aunque van a ser 12 partidos, como quien dice, somos sede”.
Dos horas después del silbatazo inicial llegó el resultado: México ganó 2-0. La celebración se coló en casas, hoteles, restaurantes, reuniones familiares y en plena calle, pues el partido fue visto por los maestros, que cargaron hasta con la pantalla, al igual que lo hicieron los tianguistas.
María de Jesús López Torres, maestra de educación primaria, no suele seguir el futbol de manera habitual. Vio el partido por tratarse de una ocasión especial y terminó sorprendida.
«Muy emocionante de principio a fin», dijo al recordar los dos goles. El segundo fue el que más la impactó. «No me lo esperaba. Fue más emocionante porque fue de cabecita». Durante la entonación del himno nacional, confesó que incluso sintió ganas de llorar.
«Te transmite una emoción muy fuerte al saber que a todos los mexicanos, aparte de todos los problemas que tenemos, nos une el deporte».
Como profesora, encuentra en el balompié una explicación sencilla para su poder de convocatoria. «Hace que nos olvidemos un rato de los problemas cotidianos».
Así, entre recuerdos de Maradona, pronósticos optimistas, camisetas verdes y un triunfo mexicano, Zacatecas comenzó a vivir la fiebre futbolística.








