ZACATECAS. En el tercer día de su Visita Pastoral a la Diócesis de Zacatecas, Mons. Joseph Spiteri, Nuncio Apostólico en México, vivió una jornada especialmente significativa con el presbiterio diocesano, seminaristas y formadores, en un ambiente de oración, fraternidad sacerdotal y comunión eclesial.
De acuerdo con el itinerario previsto, este viernes estuvo dedicado principalmente al encuentro con los sacerdotes, la celebración eucarística, la comida fraterna en el Seminario, la visita privada al Museo de Guadalupe y la reunión con seminaristas y formadores.
Durante el encuentro con el presbiterio, Mons. Joseph Spiteri dirigió un mensaje centrado en la necesidad de contemplar la realidad a la luz de la Palabra, de la gracia de Dios y de la esperanza cristiana.
El Nuncio Apostólico invitó a los sacerdotes a no cerrar los ojos ante las realidades difíciles que vive la humanidad, marcadas por el pecado, la violencia, las injusticias, el sufrimiento y las heridas sociales. En este sentido, los animó a ser hombres de esperanza, capaces de interpretar los acontecimientos desde la fe, de acompañar a quienes sufren y de ofrecer cada día la posibilidad de un nuevo inicio en Cristo.
Al final de su mensaje, encomendó esta misión a la intercesión de la Virgen María, recordando su cercanía maternal con todos sus hijos.
Enseguida, la celebración eucarística fue vivida como un momento de gozo y unidad en Cristo Buen Pastor. Mons. Sigifredo Noriega Barceló expresó su alegría por compartir esta jornada como familia sacerdotal, destacando el valor de la comunión entre el Obispo, el Nuncio Apostólico y los sacerdotes de la Diócesis.
Posteriormente, la comida en el Seminario fue un momento festivo de convivencia y fraternidad, que permitió fortalecer los lazos de cercanía entre Mons. Joseph Spiteri y el presbiterio zacatecano. Más tarde, el Nuncio Apostólico realizó una visita privada al Museo de Guadalupe, donde fue recibido por los directivos del recinto.
Durante el recorrido conoció el Claustro de San Francisco, el coro, así como la exposición de los grandes maestros del barroco. Esta visita finalizó en la grandiosa Capilla de Nápoles, uno de los espacios más representativos del patrimonio artístico y religioso de Guadalupe.
El día concluyó con una charla amena con los seminaristas, seguida del rezo de las vísperas solemnes, con momentos de oración por las vocaciones sacerdotales y de acompañamiento con quienes se preparan al servicio pastoral de la Iglesia. Posteriormente, se ofreció una cena por parte del alcalde de Guadalupe, José Saldívar, y su señora esposa, en un ambiente de cordialidad y respeto institucional.
Este tercer día de la Visita Pastoral expresó de manera especial una visita de comunión, cercanía pastoral y oración por la Iglesia que peregrina en Zacatecas, fortaleciendo la vida sacerdotal, la esperanza y el compromiso evangelizador de la Diócesis.
