La dignidad no envejece: un compromiso frente al abuso y maltrato en la vejez
Hablar de los Derechos Humanos de las personas mayores es hablar de nuestra propia historia, de quienes construyeron nuestras familias, nuestras comunidades y nuestras instituciones. Sin embargo, también es reconocer una realidad que con frecuencia permanece oculta: miles de personas adultas mayores enfrentan situaciones de abuso, maltrato, abandono, discriminación y violencia, muchas veces dentro de los espacios donde deberían sentirse más seguras.
Cada 15 de junio se conmemora el Día Mundial de Toma de Conciencia del Abuso y Maltrato en la Vejez, establecido por la Asamblea General de las Naciones Unidas para visibilizar una problemática que afecta la dignidad, la integridad y los Derechos Humanos de millones de personas en el mundo.
La propia Organización de las Naciones Unidas ha señalado que el envejecimiento de la población mundial exige una mayor atención a los desafíos específicos que enfrentan las personas mayores, particularmente en materia de derechos humanos.
El maltrato en la vejez no se limita a las agresiones físicas. Puede manifestarse mediante humillaciones, amenazas, aislamiento, despojo de bienes, abuso económico, negligencia en los cuidados, abandono e incluso la negación de la capacidad de tomar decisiones sobre la propia vida. Estas conductas generan graves consecuencias físicas y emocionales, afectan la salud, disminuyen la autonomía y vulneran el ejercicio pleno de los derechos fundamentales.
Lo más preocupante es que gran parte de estos casos permanece en silencio. El miedo, la dependencia económica, los vínculos familiares o la normalización de ciertas conductas impiden que muchas víctimas denuncien. Por ello, el primer paso para combatir esta problemática es reconocer que existe y que no debe ser considerada un asunto privado, sino una responsabilidad colectiva.
Desde una perspectiva de Derechos Humanos, las personas mayores no son sujetas de asistencia o caridad; son titulares de derechos. Tienen derecho a vivir con dignidad, a la igualdad y no discriminación, a la salud, a la seguridad, a la participación social, a la autonomía y a una vida libre de violencia.
En el ámbito regional, la protección de estos derechos encuentra un respaldo fundamental en la Organización de los Estados Americanos a través de la Convención Interamericana sobre la Protección de los Derechos Humanos de las Personas Mayores, instrumento que reconoce expresamente el derecho de las personas mayores a vivir una vida libre de violencia y a recibir un trato digno y respetuoso.
Combatir el abuso y maltrato en la vejez implica transformar nuestra cultura. Significa erradicar prejuicios y estereotipos que consideran a las personas mayores como una carga o como individuos incapaces de decidir sobre su propio destino. Significa también fortalecer las redes familiares y comunitarias, promover entornos accesibles, garantizar servicios adecuados de salud y cuidados, y generar mecanismos eficaces de prevención, atención y denuncia.
Como sociedad debemos preguntarnos qué tipo de trato estamos brindando a quienes nos precedieron. La manera en que protegemos a las personas mayores refleja el nivel de humanidad, solidaridad y justicia que hemos alcanzado como comunidad.
Desde la Comisión de Derechos Humanos del Estado de Zacatecas reiteramos nuestro compromiso de promover una cultura de respeto, inclusión y protección para las personas mayores. Su experiencia, conocimiento y aportaciones continúan siendo fundamentales para el desarrollo de nuestra sociedad.
La vejez no debe ser sinónimo de abandono ni de invisibilidad. Debe ser una etapa de plenitud, respeto y reconocimiento. Porque los derechos humanos no tienen fecha de caducidad. La dignidad tampoco.
TODOS LOS DERECHOS PARA TODAS LAS PERSONAS.
*Presidenta de la Comisión de Derechos Humanos del Estado de Zacatecas (CDHEZ)
