La rebelión del Slow Media
El pasado fin de semana celebramos en México el día de las personas que se dedican a la noble labor de la enseñanza: maestras, maestros, profesoras, profesores, docentes. Es un privilegio aprender compartiendo conocimiento, siempre lo he pensado y ahora lo confirmo: aprendemos más del estudiantado interactuando en el aula.
Precisamente esta convivencia con ellos, ver la manera en que consumen información y reconocer lo difícil que es competir contra las pantallas de sus teléfonos, generó en mí una reflexión que hoy pongo en estas líneas y sobre la cual actualmente existen diversas investigaciones: ¿realmente las nuevas generaciones han perdido la capacidad de poner atención?
Ven, acompáñame a responder esta y otras preguntas en un lapso de cuatro a cinco minutos, aquí, en Tu Espacio Digital.
En otras colaboraciones he abordado el tema de la fatiga digital, provocada principalmente por el scroll infinito y la rapidez con que visualizamos contenidos – como los videos de 15 segundos-, una condición que nos afecta a todos, principalmente a los jóvenes y adolescentes, entonces ¿cómo enseñar en la era del scroll?
Parece que hay esperanza: con base en las consultas que realicé, los propios usuarios y estudiantes están comenzando no solo a buscar, sino a exigir un respiro a esta conducta frenética, dando origen a una contraofensiva cultural: la rebelión del Slow Media.
Este enfoque busca desacelerar la manera en que consumimos contenido y tiene como idea central priorizar la calidad, profundidad y conexión por encima de la velocidad y el volumen.
Y es que no podrás negar que estar durante una hora saltando de contenido en contenido en TikTok o los reels resulta simplemente agotador y llega ese momento en el que la saturación mental es insostenible, para luego cerrar la aplicación sintiéndote vacío y sin recordar un solo video de los que viste.
El microcontenido de 15 segundos dominó la última década, pero ha generado un malestar digital. El público está desarrollando una resistencia a la gratificación instantánea y busca, de manera casi terapéutica, el «Slow Media» (medios lentos).
Según el sitio The Happening, el término “slow media” no se trata de consumir menos, sino de hacerlo mejor.
Es un llamado a elegir contenidos que inviten a la reflexión, al disfrute consciente y al pensamiento crítico, en lugar de dejarnos arrastrar por el ritmo vertiginoso del ciclo de noticias 24/7, las redes sociales y el consumo compulsivo de entretenimiento (Cosío, 2025).
El mismo sitio sostiene que no se trata solamente de un formato, sino de una filosofía. Puede tomar la forma de un podcast largo y sin cortes, ese boletín informativo bien escrito, una película que no busca ser viral, sino significativa.
También puede verse en revistas impresas que apuestan por ediciones limitadas, textos con contexto y propuestas culturales que se alejan del “trending now” -tendencia ahora mismo- (Cosío, 2025).
Lo que está ocurriendo en las plataformas:
● YouTube y los video-ensayos: Éxito masivo de videos de 40 minutos, 1 hora o más sobre temas nicho (análisis de películas, misterios históricos, desgloses tecnológicos). Debo reconocer que estos contenidos son mis predilectos.
En este sentido, las investigaciones de mercado revelaron un giro drástico en el comportamiento del consumidor: el 73 por ciento de todo el tiempo de reproducción en YouTube se concentra en videos de 30 minutos o más (Digital i y el reporte de consumo de MediaPost 2025-2026).
Fenómeno liderado por los jóvenes; en el grupo de 18 a 24 años, el consumo de videos de largo formato en dispositivos móviles disparó de un 58 por ciento a un 79 por ciento en el último año. Además, según el YouTube Culture & Trends Report, el 59 por ciento de los Gen Z admite que solo usan los videos cortos (Shorts/TikTok) como un «tráiler» para descubrir temas que luego van a buscar en versiones largas y profundas.
● El auge del Podcast: Programas de dos o tres horas (estilo The Joe Rogan Experience o podcasts conversacionales locales) donde la gente se sumerge en pláticas profundas mientras cocina, maneja o trabaja.
El ecosistema de los podcasts ha superado un récord histórico, alcanzando a más del 53 por ciento de la población mensual en mercados maduros.
● Newsletters (Substack): El regreso del texto largo. La gente está pagando por leer análisis escritos detallados en lugar de hilos caóticos en redes sociales.
El modelo de suscripción directa ha explotado como alternativa a los algoritmos de redes tradicionales. Substack superó los 35 millones de suscripciones activas, de las cuales más de 5 millones son suscripciones de pago (Reporte de la agencia Ogilvy).
Estas referencias nos permiten concluir que educar y aprender en la era digital exige pausar el ruido persistente en la red.
La atención no se ha perdido; simplemente está regresando a lo que realmente importa: la calma y la profundidad humanas.
Escríbeme y cuéntame qué opinas.
Nos leemos pronto.
