Luis David, y una oreja de peso, pocas opciones tuvo Diego San Román
La quinta corrida del serial dejó una sensación irregular desde el primer golpe de vista. El encierro de De la Mora mostró desigualdades de presentación y, ya en el ruedo, también de comportamiento. Hubo toros que apenas pasaron sin dejar huella y otros que exigieron más de lo habitual. En ese conjunto dispar, Emilio de Justo encontró el hilo de la tarde y terminó abriendo la primera puerta grande del ciclo.
El primero no marcó el camino. Fue un toro que se defendió más de lo que embistió. Emilio de Justo lo entendió sin rodeos. Se colocó cerca, buscó someterlo por abajo y no insistió cuando vio que no había recorrido. Todo quedó en una labor breve, sin adorno, resuelta con una estocada eficaz. Palmas.
El segundo sí cambió el tono. “Combativo” tuvo otro fondo. Fue un toro bravo y enrazado, con prontitud y un punto de exigencia que obligaba a hacerlo todo con sitio. Luis David lo recibió con soltura y pronto se vio que había materia. Con la muleta, la faena tomó forma por el pitón derecho, donde el toro repetía con ritmo. Luis David se acopló en ese terreno, ligando tandas con firmeza, sin perder la distancia. El toro pedía mando y continuidad. Por momentos la faena lo tuvo. No fue constante, pero sí dejó pasajes claros. Mató de forma efectiva y fue ovacionado.
El tercero volvió a bajar el nivel. Diego San Román se encontró con un toro sin entrega. Lo intentó desde el inicio, tratando de fijarlo, pero la embestida se quedaba corta. No hubo forma de construir. Todo quedó en disposición.
El cuarto marcó la tarde. “Arrollado”, con 600 kilos, fue un toro bravo, encastado y con poder. No regalaba nada. Pedía sitio, mando y claridad. Emilio de Justo lo planteó desde el principio por abajo, llevándolo largo para templar una embestida que venía con fuerza. La faena tuvo distintos momentos. Al inicio, ajuste y dominio para fijarlo. Después, tandas por el derecho, donde el toro se empleó con más continuidad. No era un toro fácil, pero sí de los que permiten decir algo si se les aguanta.
Al natural, la faena tomó otro tono. Emilio de Justo encontró un trazo más limpio, con la muleta baja y el recorrido largo. Hubo momentos de mayor reunión, otros de transición. No fue una faena lineal. Tuvo altibajos, pero también pasajes de buen ajuste. Todo dentro de una línea sobria, sin gestos de más. Cerró en corto y dejó una estocada entera. El toro cayó sin puntilla. Las dos orejas llegaron con fuerza y el arrastre lento reconoció la condición del toro.
El quinto mantuvo el interés en los primeros tercios. Luis David lo recibió con largas a una mano y luego llegó un quite compartido con Diego San Román, que encendió a la plaza. En banderillas volvió a mostrarse decidido. Con la muleta, la faena se movió en la búsqueda. El toro no tuvo la misma condición que el segundo. Hubo que insistir, cambiar terrenos, probar por ambos lados. Luis David no se quedó quieto. Encontró algunos muletazos, sobre todo por el derecho. Mató con eficacia y cortó una oreja.
El sexto, sobrero, dejó a Diego San Román sin margen. Desde el inicio apostó fuerte. Se fue de rodillas y mantuvo esa línea durante la faena. Todo pasó en corto, con el torero encima del toro. No había recorrido, así que cada muletazo tuvo que ser provocado. Hubo entrega, pero la espada dejó todo en palmas.
La corrida se movió entre contrastes. Emilio de Justo encontró el sitio en el momento clave. Con una faena de varios matices ante el toro de más fondo, y de esta manera salió a hombros en la quinta de abono.
Ficha: Monumental Aguascalientes. Quinta corrida del Serial Taurino de la Feria Nacional de San Marcos. Tarde muy cálida, con más de media entrada en los tendidos. Toros de De la Mora, bien presentado, serio, y de juego variado, destacando el cuarto del festejo. Emilio de Justo: palmas y dos oreja. Luis David: palmas y oreja. Diego San Román: silencio y palmas
Fotos: Manolo Briones


















