Apenas hace una década, el ritual de ver un partido de fútbol en México era bastante predecible. Un grupo de amigos o la misma familia se sentaban frente al televisor, compartían botanas y la atención de todos se centraba en algunas buenas jugadas y en lo que decían los comentaristas. Si había una jugada dudosa, se recurría a la repetición de la transmisión oficial.
Y si bien este ritual se ha mantenido, la misma reunión y el mismo televisor, lo cierto es que la atención se ha dispersado y enriquecido con el aparato que todos llevamos en el bolsillo.
Ahora, tanto los ciudadanos mexicanos como una considerable parte de aficionados en todo el mundo utilizan una segunda pantalla, lo que ha hecho que el smartphone deje de ser un distractor para convertirse en el mejor aliado del fan.
Ya no es suficiente con ver el gol; el nuevo espectador necesita analizarlo en el momento, verlo repetido desde otro ángulo en las redes sociales, consultar las estadísticas de posesión y, en muchos casos, predecir lo que sucederá en los próximos minutos a través de aplicaciones online.
La conectividad como responsable de cambio
Para explicar este comportamiento hay que observar la infraestructura que lo hace posible, y todo se debe a que en México ha crecido el acceso a internet móvil. De acuerdo con los últimos datos e informes del Instituto Federal de Telecomunicaciones, la penetración de la banda ancha móvil ha superado las estimaciones en los últimos años, y millones de usuarios ya tienen acceso a datos de alta velocidad en los eventos en vivo.
Esta democratización de acceso ha dado poder al usuario, de forma que, mientras anteriormente el fan era un consumidor pasivo, ahora puede verificar datos en tiempo real. Si un comentarista dice «récord histórico», en segundos miles de dedos están verificando en sus pantallas táctiles.
El auge del análisis y la predicción
En este nuevo mundo, el aporte del usuario se ha hecho un lugar enorme en el ámbito de las predicciones deportivas, ya que el fan no quiere ser más un mero espectador, pues desea demostrar lo que sabe. Estudia las alineaciones previas al pitido inicial, consulta el historial de enfrentamientos directos y sigue el rendimiento de los jugadores en tiempo real.
Esta hambre de participación ha creado un aumento de plataformas de entretenimiento digital. Sin embargo, la seguridad informática es una prioridad en este camino y todos están conscientes de ello; por esta razón, los mexicanos saben que para experimentar esta emoción deben informarse sobre los bonos de bienvenida de las casas de apuestas, ya que estos incentivos suelen estar asociados a plataformas reguladas que cuidan los datos personales y bancarios.
Reconocer lugares controlados y de renombre hace que la experiencia de pronosticar en las ligas más importantes del mundo se mantenga en el ámbito del entretenimiento seguro y responsable.
El deporte como hecho social
La segunda pantalla ha aumentado el aspecto social del deporte porque las redes sociales son como un gigantesco anfiteatro virtual sin límites geográficos. Un fan en Monterrey puede gritar un gol al mismo tiempo que otro en la Ciudad de México, compartiendo memes, videos y comentarios en tiempo real.
Esta continua interacción ha cambiado la manera en que las televisoras crean su contenido, y tan solo debemos prestar atención a cómo ahora todas incluyen hashtags en pantalla o encuestas en vivo que animan a la gente a sacar sus teléfonos.
Saben que si no participan en la conversación digital, se volverán irrelevantes para un público que aprecia la instantaneidad por encima de la creación.
Efectos en la zona y nuevas tecnologías
En el sureste de México esta tendencia se siente con especial fuerza. El amor al béisbol en Yucatán y Quintana Roo y el creciente desarrollo tecnológico han generado una afición muy sofisticada. La adopción de nuevas tecnologías digitales en la península sigue creciendo e incorporándose al día a día y al ocio de los ciudadanos.
Los estadios locales también han tenido que evolucionar, ya que la conectividad es hoy tan importante como la comodidad de sus asientos. Un estadio sin buena señal de internet es un estadio en silencio digital, y eso es algo que los equipos y las marcas ya no se pueden permitir.
Además, la creciente llegada del 5G lo cambiará todo por el hecho de que la latencia reducida hará posible la interacción en tiempo real. Imaginemos ver el partido en realidad aumentada desde la grada del estadio, obteniendo estadísticas de velocidad de lanzamiento o distancia recorrida por un jugador con solo apuntar el móvil al campo.
El futuro del entretenimiento deportivo en México es híbrido. La pantalla grande de nuestros hogares nos ofrece la emoción de la imagen en directo, mientras que la pantalla chica el contexto, la comunidad y la posibilidad de participar. Más que aislarnos, la tecnología móvil ha puesto en contacto a millones de personas para hablar de deporte como nunca antes.
