Las leyes y un mundo mejor.
Una sociedad sin normas no puede existir, ya que éstas nos ayudan a ser buenas personas en la escuela, en la casa, en la calle y con todas las personas para respetar, ayudar a los demás y ser dignos de confianza. Esto lo he aprendido en casa, pero también en los Scouts, donde me han enseñado una ley que nos enseña a cuidar la naturaleza, respetar nuestra patria y a todos sin distinción alguna.
Esta ley Scout nos guía para llevar una mejor convivencia; por ejemplo, ser dignos de confianza. Te voy a contar una historia como ejemplo: Un niño, al que llamaremos “Tomás”, les contó un secreto a sus amigos; él confiaba demasiado en ellos.
Un día, Tomás no fue a clases porque se sentía mal. Tampoco fue uno de sus amigos, al que llamaremos “Alex”, quien también se enfermó. Así que, al faltar los dos a la escuela, los otros compañeros comenzaron a compartir el secreto de Tomás. Al día siguiente toda la escuela veía raro a Tomás. Él, al enterarse de que habían revelado su secreto, se sintió traicionado y le costaba confiar en los demás. Con esta historia podemos ver cómo, si rompemos las reglas y promesas que hacemos, podemos hacer mucho daño a las personas y a nosotros mismos, porque después otros niños no van a querer ser nuestros amigos.
Desde que somos muy pequeños nos enseñan a respetar a todos; por ejemplo, a respetar los juguetes de otros niños. Cuando estaba en la guardería, las maestras nos enseñaban a cuidar el salón y los juguetes, porque si los rompíamos nos decían que ya no podíamos jugar. Creo que eso nos ponía tristes y aprendíamos a cuidar y ser buenas personas. También a llevar un ambiente de tranquilidad. Imagínate, si no seguíamos esas reglas, todos haríamos lo que quisiéramos. En la escuela tenemos muchas reglas, como no correr en el salón, pedir la palabra y respetar a mis compañeros. Creo que estas reglas nos ayudan a tener una buena convivencia entre nosotros. Si no las siguiéramos sería un caos: todos gritarían, correrían y podrían tener un accidente, caerse o pegarle a alguien.
En mi casa, si no hubiera reglas, cada persona viviría como quisiera; su conducta sería mala. Tenemos reglas como limpiar mi recamara, ayudar a guardar y secar los trastes y cuidar a mi perrita. Recuerdo que, cuando llegó a casa mi perrita, mi hermana y yo nos comprometimos a cuidarla. Creo que, si no cumplimos con esa promesa, mi perrita se enfermaría o estaría triste, y nos regañaría mi mamá por no cumplir con las reglas y promesas que hicimos.
En la calle, por ejemplo, me ha tocado ver cómo tiran la basura al piso. En los Scouts me enseñan a proteger la naturaleza. Ver cómo contaminan la Tierra, aún y aunque existan las reglas de no tirar basura, me pone triste. Si no existieran esas reglas, me imagino que estaría más contaminado. En cuanto a las normas que hay en lugares como el cine, las tiendas y otros lugares públicos, creo que todos nos empujaríamos o pelearíamos por hacer nuestra voluntad. He visto, por ejemplo, cuando van manejando y se pasan el semáforo cómo se gritan e insultan. Me han explicado que, si no se respeta el semáforo, puede ocurrir un accidente que puede provocar que las personas mueran. Por esa razón, he aprendido que no respetar las reglas nos puede dañar a nosotros y a los demás.
Lo que he aprendido en casa y en los Scouts es que, a veces, se nos hace fácil romper las reglas por curiosidad o porque otros nos dicen que lo hagamos. Pero debemos enfrentar las consecuencias que tengan estos actos, y ser responsables y valientes, Como nos dicen los Scouts, y ahora como guardiana del patrimonio, aplicaré “Hay que tratar de dejar este mundo en mejores condiciones de como lo encontramos”.
*Escuela Primaria Víctor Rosales 5to B
