2025, Año de la Ingobernabilidad del Sistema Educativo en Zacatecas
El 2025 se significa como el año de la ingobernabilidad del sistema educativo en Zacatecas, por los paros y marchas permanentes del magisterio, producto de la desatención de la autoridad, fenómeno cuyas consecuencias impactarán en el estancamiento de los aprendizajes de excelencia de miles de alumnos y alumnas, profundizará la desigualdad social y abonará al subdesarrollo de la entidad.
Sí se contabilizan los paros de los trabajadores de la educación registrados en el transcurso del presente año, podemos afirmar que se ha perdido y afectado en Zacatecas, a la fecha, casi 40 por ciento de los días contemplados en el calendario oficial autorizado por la SEP. Y eso propiciará efectos catastróficos (a nivel del desastre) en la formación de las nuevas generaciones.
Es importante considerar, además, que un gobierno y una sociedad tolerante al cierre de las aulas y las escuelas donde acuden a estudiar los niños, niñas, adolescentes y jóvenes, estimula de manera automática, que se abran las puertas del rezago, la desigualdad y el olvido.
Y eso es lo que hoy pasa en Zacatecas, por irresponsabilidad oficiosa y criminal. El problema es que no hay quien ponga orden en este contexto de caos e ingobernabilidad que padece el sistema educativo.
A cuántos estudiantes y escuelas está afectando negativamente la situación caótica con que se conduce en la actualidad la educación en Zacatecas. La respuesta es que a todos y quizá en menor medida a las instituciones escolares particulares.
En Zacatecas funcionan 5 mil 167 planteles escolares de todos los niveles, de los cuales el 92 por ciento son públicos y el resto (8 por ciento) son particulares, que equivalen a 416 escuelas.
El caos y anarquía que experimenta hoy como nunca la educación en el Estado de Zacatecas, afecta por igual a las instituciones escolares de todos los niveles. Desde los niveles básicos, hasta la enseñanza superior. No hay quien se salve.
Es evidente que cada día sin clases se traduce en contenidos no aprendidos, en habilidades no adquiridas, en procesos pedagógicos interrumpidos y en evaluaciones desfasadas Todo eso propicia el estancamiento en los aprendizajes.
Pero en lo que no se ha deparado es que, en una sociedad con escuelas cerradas y aulas vacías, lo que origina es el agravamiento de las desigualdades sociales.
Ante tal circunstancia negativa que vive el sistema escolar zacatecano, quienes terminarán pagando un altísimo costo, serán los niños, niñas, adolescentes y jóvenes. Cada día sin clases, es un paso hacia atrás, pues el desarrollo de Zacatecas, no sólo se paraliza, sino que acelera los procesos de retroceso.
Hay otras consecuencias fatales, resultado de los paros escolares: a). Incremento de la deserción escolar; b). Desinterés progresivo en el estudio; y c). Pérdida de sentido de pertenencia de los alumnos y alumnas, con la comunidad educativa.
Pareciese que los administradores de la educación pública en Zacatecas, con sus actitudes omisas e irresponsables, lo que buscan ahora es construir una sociedad sin escuelas, para que la “ignorancia” se convierta en arma letal de control y herramienta destructora del progreso.
Hay que recordar, para no olvidar, que el 2025 comenzó con la rebelión del magisterio por desatención oficial y el incumplimiento del gobierno en temas económicos, profesionales y sociales.
Y este año culminará, así como inició, con el signo de la movilización y la protesta de los trabajadores de la educación, porque no hay quien los escuche y les dé respuesta a sus demandas.
Es tiempo, con la llegada del fin de año, redefinir renovados propósitos para brindar mejor atención en Zacatecas, a los temas de la educación pública, porque sin ella no habrá futuro.
LA UAZ EN SU LABERINTO
En Zacatecas no hay institución educativa que se salve de las inadecuadas y desastrosas políticas en su manejo. Y la UAZ no es la excepción. Se encuentra la institución en un auténtico laberinto.
Este lunes 15, es día límite para conocer si la administración central dispondrá finalmente de los recursos suficientes para cubrir aguinaldos y compromisos económicos de fin de año con sus trabajadores.
De lo contrario, la multi/crisis (financiera, administrativa y académica) que enfrenta la UAZ se agudizará y explotará peligrosamente de cara al 2026.
