Unidad, entendimiento y aceptación
Hace unos días, estimado y estimada lector, conversaba con un buen amigo que me hizo una observación muy positiva sobre algo que había experimentado en la oficina gubernamental de la que actualmente soy responsable. Me dijo –y modestia aparte, su comentario me hizo sentir muy contento y orgulloso– que había acudido a realizar un trámite y que había sido una experiencia muy diferente a la idea negativa que tenía; me dijo que se había sentido muy gratamente sorprendido por la atención amable, atenta, cálida y resolutiva.
En la conversación me lanzó una pregunta que no vi venir: “¿cómo le hiciste para que todos atiendan tan amablemente y uno se vaya con tan buena impresión?”. Y esa fue la semilla de esta colaboración.
Muchos servidores públicos hemos tenido la fortuna de transitar por distintas responsabilidades gracias a Dios, y somos muchos a quienes la vida nos ha sonreído. Y basándome en la modesta experiencia que la vida me ha regalado (y que, en lo particular, ha sido muy generosa en vivencias), hoy puedo afirmar que, por supuesto, salvo mejor opinión y dejando de lado algunas consideraciones propias del lector, hay tres elementos que le dan una base sólida a un equipo de trabajo en la administración pública.
Primero, pienso en la unidad. Como concepto dentro del gobierno, podemos referirnos a la idea de compartir una tarea específica, con determinadas atribuciones, responsabilidades e identidad hacia la población, con la particularidad de vivir una cohesión basada en un sistema de valores.
Es entonces que, cuando un grupo de servidores públicos comparte ese sistema, tiene la posibilidad de entenderse dentro del él y comprender la importancia que tiene su labor y sobre ello, su compromiso hacia con la sociedad: nos unimos bajo una responsabilidad de gobierno de beneficio para la gente y, para lograr la materialización de esa responsabilidad creamos y desarrollamos un mecanismo de funcionamiento. ¿Me sigue en la idea, estimado lector?
Luego, una vez que entendemos los roles que se dan dentro de ese sistema y se unen los diversos elementos que componen esa red u ordenación, creo que pasamos a algo un poco más complejo: el entendimiento de nuestra posición personal y la suma que hace al esfuerzo colectivo no solamente de la organización gubernamental, sino de la sociedad en su conjunto.
El entendimiento del rol gubernamental, me parece, está vinculado no solamente con la capacidad personal del uso del raciocinio sobre lo público, el bien común, la lógica y el impacto personal y generalizado de ese sistema de valores gubernamentales, sino sobre todo del sentir del servidor público en cuanto al orgullo y satisfacción de la labor cumplida en un entorno de conflicto, carencias, limitaciones, diatribas y demás.
Finalmente, piense Usted en la aceptación que existe en la labor del servidor público (cuando ama su trabajo, respeta su posición y agradece la oportunidad) y también la del ciudadano. Como servidores públicos hay que aceptar la realidad que nos toca vivir (recuerde Usted el conflicto, carencias, limitaciones, diatribas y demás) pero no someternos del todo a ella, es decir, entender la circunstancia de tiempo, modo, lugar y vivencia social, pero también aquello que por nosotros mismos podemos aportar para construir, mejorar, avanzar y desarrollar más capacidades.
Por otro lado, la aceptación también tiene que ver con saber leer lo que nos toca vivir, hacer, decir y hasta sacrificar, a servidores públicos y ciudadanos, porque no siempre hay bonanzas, es decir, como se dice coloquialmente, hay tiempos de vacas gordas y hay tiempos de vacas flacas, y tenemos que vivir lo que nos toca con orgullo, responsabilidad y compromiso solidario y fraterno.
Hoy, al escribirle esta colaboración, me siento agradecido por todo aquello que me ha tocado vivir como el modesto servidor público que soy, que bendito sea Dios aprende algo diferente todos los días, que tiene la bendición de un trabajo hermoso, unos compañeros extraordinarios, una labor digna y un aprendizaje enorme en una gran institución del estado mexicano. Y solo deseo que en ese entorno en el que me desenvuelvo como servidor público siguen permeando positivamente la unidad, el entendimiento y la aceptación de lo que nos toca, para aportar un granito de arena para beneficio de nuestro país, nuestro estado y nuestro municipio.
Estimado lector: gracias por tomarse la molestia durante momentos de este año que está por terminar para leer aquello que un servidor comparte con respeto y ánimo propositivo. Le deseo lo mejor de lo mejor en estas fiestas decembrinas, que pase Usted momentos maravillosos con aquellos seres queridos que lo hagan renovar la fe y la confianza en lo bonito de las personas, las familias y las amistades, y seamos agradecidos por la maravilla de vivir con salud, trabajo y cariño un año más. Bendiciones para todas y todos, nos leemos el próximo año Dios mediante. ¡Feliz Navidad y Próspero 2026!
*Doctor en Ciencias Políticas y Sociales con orientación en Administración Pública, UNAM
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