ZACATECAS. Con el acompañamiento de la iglesia católica, familiares y amigos de personas desaparecidas o víctimas de la violencia realizaron este sábado una peregrinación de fe y esperanza por las principales calles de la capital para recordar a quienes no han aparecido o fallecieron, así como dar consuelo y aliento a sus familias.
Un sacerdote con una cruz, con fotografías pegadas de los rostros de desaparecidos y de quienes murieron en manos del crimen organizado, encabezó la peregrinación en la que padres, hermanos, esposas e hijos de víctimas de la violencia, caminaron desde la parroquia de Nuestra Señora de Fátima hasta la Catedral Basílica, donde fue oficiada una misa.
RESIGNIFICAR EL DOLOR
Durante Jubileo celebrado este sábado en la parroquia de Nuestra Señora de Fátima, familiares de las víctimas de desaparición o la violencia participaron en un taller impartido por el psicoterapeuta humanista Paco de Luna Alcalá.
El especialista habló sobre la importancia de saber resignificar el dolor y cómo las familias pueden trabajar en el duelo ante la pérdida o desaparición de un ser querido.
Posteriormente, en el atrio de la misma parroquia, colocaron un memorial con las fotografías de quienes han sufrido los destrozos de la violencia e inseguridad.
“El signo de poner sus fotos en una cruz es una forma de materializar que sus dolores y sufrimientos se unen a los de nuestro señor crucificado, y sabiendo que solo después de la cruz, viene la resurrección, la esperanza, la vida”, explicaron los organizadores.
El jubileo concluyó con una celebración eucarística para orar por las víctimas y sus familias. “Queremos que la Iglesia sea un lugar seguro para todos estos hermanos nuestros, que se sientan acogidos, acompañados y escuchados”, expresó la Pastoral Social en un mensaje en redes sociales.
La peregrinación fue una de las actividades del Jubileo de las víctimas de la violencia, organizado por la Pastoral Social, así como la Dimensión de Fe y Compromiso Social de la Diócesis de Zacatecas.




















