ZACATECAS. En el auditorio del Museo de Arte Abstracto Manuel Felguérez se presentó El violeta de la ciudad, la primera novela de Fernando Berumen Fernández, publicada por Texere Editores.
El autor explicó que se trata de una novela autoficcional y fragmentaria que retrata la realidad cotidiana que se vive en la ciudad y que busca dejar un testimonio de los acontecimientos violentos en el estado, así como de sus experiencias personales.
“El título deriva de los ejes temáticos de la novela: la tristeza, representada con el azul, y la violencia o la sangre, con el rojo. Juntos forman el violeta”, precisó Berumen Fernández.
Afirmó que la escritura surgió de su necesidad de observar críticamente su entorno. “Me considero una persona observadora de la realidad y, cuando escribí la novela, me propuse retratarla, aunque al inicio no sabía cómo”.
Así fue como llegó a la autoficción, por lo que en esta obra combina experiencias propias con fragmentos de la vida urbana: conversaciones escuchadas en la calle o en los camiones, y escenas de obras de teatro o festivales culturales.
“Está muy revuelto lo que es ficción con lo que no; no está bien definido, pero claro que hay mucho de realidad”, subrayó.
OTRA CARA DE LA CIUDAD
Aunque el nombre de Zacatecas no aparece directamente, el autor detalló que hay elementos reconocibles de la ciudad, como la Catedral, las calles y los mercados.
Por su parte, Gabriela Álvarez Máynez, docente de la Universidad Autónoma de Zacatecas (UAZ), comentó que la lectura atrapa desde las primeras páginas y que en ella se retrata la dualidad del territorio zacatecano.
“Habla de la cultura, de las calles, del semidesierto, del cielo que observamos… pero también de esa otra realidad que duele, que da tristeza, que desangra. Amo este lugar, pero me duele; eso es lo que siento al leer esta novela”.

