GUADALUPE. Con más de 60 años de historia, los elotes Las Güeras forman parte del paisaje de los antojitos del municipio. Fundado en 1963, este negocio familiar mantiene viva una herencia que combina sabor, tradición y dedicación.
Ya sea con queso, mayonesa y chile en polvo, en vaso o enteros, estos elotes son una parada obligada para disfrutar de las tardes guadalupenses.
“Nosotros vendemos nuestros elotes llueva, truene o relampaguee; todos los días, todo el año”, presumió José Luis García Zavala, patriarca de este puesto que hoy atienden sus cinco hijas.
UNA HISTORIA DE DEDICACIÓN
Con 77 años, José Luis contó con orgullo que heredó el oficio de su padre y que, junto a su esposa e hijas, lo ha mantenido a pesar de las dificultades económicas y personales.
La historia comenzó en 1963 con Francisco García Najar, un agricultor que encontró en la venta de elotes una forma de ganarse la vida y que, con el tiempo, convirtió su trabajo en un legado familiar que ha perdurado por cuatro generaciones.
El vendedor de elotes recordó que al inicio se instalaban en la esquina del Mercado Viejo, donde antes estaba la farmacia Regina. “Ahí me ayudaban mi esposa y mi hija, que tenía como cinco años, y ahora ella forma parte de la tercera generación que sigue vendiendo elotes con nosotros”, narró.
Entre las anécdotas que guarda, destacó un poste de madera que aún se encuentra en esa esquina, testigo silencioso de su historia: “Todavía tiene las marcas de cuando le poníamos los palitos de los elotes que vendíamos”.
UN SABOR CLÁSICO
El comerciante relató que antes los elotes se ofrecían solo con sal y limón, y ocasionalmente con chile en polvo. “La gente los pedía hasta con hojas y pelos, para comérselos así”.
Elotes Las Güeras se adaptan al gusto contemporáneo: se preparan con mayonesa, queso, limón, chile en polvo, salsas, y en combinaciones que José Luis García incorporó para mantener viva la tradición y antojar todavía más.

