TEPETONGO. En una jornada de prospección que se extendió por 10 horas, el grupo de búsqueda forense Las Escarabajos, acompañado por peritos y policías de Investigación, localizó cinco fosas clandestinas en la comunidad El Caquixtle, de Tepetongo.
De las fosas emergieron osamentas: huellas de vidas interrumpidas en un territorio marcado por la violencia y la presencia de grupos delictivos. Los cráneos, costillas y otros huesos pertenecen a ochos cadáveres, afirmaron las buscadoras. Personal de la Fiscalía General de Justicia del Estado (FGJE) que ayudó a desenterrarlos corroboró la información de manera preliminar.
El hallazgo no se reduce a cifras. Entre la tierra removida aparecieron cráneos esparcidos bajo los árboles, huesos que reposaban entre flores silvestres, trozos de ropa que se asomaban como señales de lo que fue una existencia.
La carroña arrasó lo que pudo, pero no pudo borrar los rastros de lo humano: un pantalón aún con dinero en una de las bolsas, un objeto detenido en el tiempo.
Cada prenda y fragmento recuerda el día en que alguien dejó de volver a casa, el instante en que la vida se quebró para quienes aún esperan.
HALLAZGOS PRELIMINARES
En la primera fosa se halló un cráneo, costillas, una columna vertebral, huesos largos y cortos, así como vértebras y fragmentos de un segundo cuerpo. Entre la tierra también aparecieron prendas de vestir y cuatro billetes, como un rastro silencioso de la vida cotidiana interrumpida.
A tan solo dos metros, en una segunda fosa emergieron un fémur y parte de una pelvis. En una tercera se reveló un cráneo expuesto acompañado de fragmentos de costilla. A unos metros, sobre un árbol estaba otro cráneo al que le faltaba parte de la mandíbula: restos suspendidos como si el tiempo hubiese quedado atrapado allí.
La cuarta fosa contenía una osamenta completa. El cráneo estaba envuelto con cinta adhesiva y los huesos cubiertos por una cobija. Aún era visible gran parte del cabello. Junto a los restos aparecieron una chamarra negra, una batería portátil y huesos que, tras la revisión, se determinó correspondían a otra persona.
Casi al final de la jornada, con la noche encima, una última fosa fue prospectada. En ella, agentes de la Policía de Investigación (Pdi) y peritos levantaron los restos: tres omóplatos que, de acuerdo al reporte preliminar, reveló la presencia de al menos dos cadáveres más.
INTERRUMPEN ACCIONES
La jornada de prospección tuvo una repentina pausa debido a que los cuerpos de seguridad que brindaban acompañamiento fueron alertados por un enfrentamiento en Tabasco. Tras denunciar en redes sociales la situación, la búsqueda fue reanudada con el acompañamiento de la Pdi.
Este hallazgo es el más grande realizado hasta ahora por un colectivo independiente de madres buscadoras. En el terreno intervenido, advirtieron, aún podrían permanecer muchos más cuerpos bajo la tierra.

