Hace unos días por motivos laborales nos reunimos con algunas personas y me comentaron que se habían enterado de que yo había sido luchador profesional. Me preguntaron si eso era cierto, y contesté afirmativamente. Platicamos acerca del mundo de la lucha libre y, en cierto momento, les pregunté si en alguna ocasión habían presenciado lucha libre en vivo, y solo uno de ellos dijo que sí, aunque solo había sido en dos ocasiones.
No es que menosprecie sus opiniones y afirmaciones vertidas, pero es que en verdad hablar, opinar, criticar o juzgar algo que no se conoce realmente se convierte en algo que pierde valor y credibilidad, y más tratándose de lucha libre, que es una actividad que se puede analizar desde múltiples perspectivas, y cada una de ellas contiene un mundo de factores que solo se pueden apreciar si estás dentro o muy conectado con la disciplina.
Esas opiniones son muy respetables y pueden ser válidas, pero solo expresan una sola visión, la de un aficionado y, en este caso, una con limitantes, ya que no se ha visto o disfrutado de la gran diversidad que puede presentar un espectáculo de lucha libre.
Con mucho gusto estoy disponible para charlar sobre el fascinante y atrayente mundo de este deporte, desde diferentes enfoques o perspectivas, y así engrandecer nuestras opiniones. Con gusto lo hacemos.
