ZACATECAS. Familiares de Ernestina Navarro Robles denunciaron que la mujer, originaria de Villa Guerrero, Jalisco, fue víctima de una presunta negligencia médica en el Hospital General del Instituto de Seguridad y Servicios Sociales de los Trabajadores del Estado (ISSSTE) en Zacatecas, donde fue ingresada al servicio de urgencias el 5 de mayo, pero le negaron la hospitalización, la dieron de alta “por mejoría clínica” el mismo día y al siguiente falleció.
A dos meses de la muerte de la adulta mayor, su esposo Gabino Llamas y su hija Bertha Alicia interpusieron una queja en la Comisión de Derechos Humanos del Estado de Zacatecas (CDHEZ), en contra del personal médico y administrativo del área de urgencias del hospital del ISSSTE, “por su actuar negligente, inhumano y omiso”. La misma queja fue presentada en la delegación del instituto en el estado.
Con éste ya son dos casos recientes de presunta negligencia médica ocurridos en el Hospital General del ISSSTE de Zacatecas, donde el lunes 7 de julio falleció Liam, un niño de dos años, quien fue intervenido por la fractura en un brazo y terminó en terapia intensiva con muerte cerebral.
Por ello, la CDHEZ inició una queja de oficio en contra del instituto por posible negligencia médica, la cual fue turnada a la Comisión Nacional de Derechos Humanos (CNDH) por tratarse de una institución de salud federal.
Caso de Ernestina
Bertha Alicia relató que su madre, Ernestina Navarro, diagnosticada con cáncer de recto, fue atendida por primera vez el 6 de febrero del año en curso en el área de oncología del Hospital General del ISSSTE por parte de un médico, de quien recibió atención adecuada y prescribió el tratamiento.
En la sesión de quimioterapia del 13 de febrero ocurrió una primera negligencia, pues “se le debía aplicar únicamente el medicamento cetuximab”, pero por ausencia del médico tratante y sin explicación, le suministraron otros cuatro medicamentos: palonosetron, fluroracilo, oxiliplatino y ácido fenólico.
Este error en los medicamentos, explicó Llamas Navarro, deterioró la salud de la paciente, lo que “obligó a trasladarla al área de urgencias del hospital, donde se le aplicó solamente suero, sin obtener mejoría”. La mujer mostró alivio hasta que acudió con su oncólogo tratante, quien le brindó atención de forma particular en Tlaltenango de Sánchez Román.
La hija de Ernestina resaltó que después de esa mejoría, el 26 de abril, la mujer presentó “dolor intenso en la región del omóplato izquierdo “, a lo cual solo le recetaron paracetamol con tramadol, sin hacer algún tipo de examen médico.
Posteriormente, el 29 de abril se le aplicó quimioterapia y, al día siguiente, sufrió una caída que agravó sus malestares, por lo cual la llevaron al hospital el 1 de mayo y se le aplicó suero bajo la autorización médica.
Cuatro días después, el estado de salud de la adulta mayor empeoró, al agravarse los síntomas: falta de movilidad, dolor corporal generalizado, náuseas, diarrea y falta de apetito.
Por eso, el 5 de mayo fue trasladada en ambulancia desde su domicilio en el municipio jalisciense de Villa Guerrero hasta la capital zacatecana, para ser ingresada al Hospital General del ISSSTE en Zacatecas.
En un primer momento no admitieron a la paciente en el servicio de urgencias por la falta de un pase de ingreso y fue ante la insistencia de los familiares que la recibieron, pero unas horas, solo le suministraron suero intravenoso y realizaron estudios de sangre, cuyos resultados no fueron entregados.
“La doctora de turno se negó a hospitalizarla, emitió una alta médica alegando mejoría clínica”, reprochó Bertha Alicia, quien agregó que la paciente no recibió atención médica integral y seguimiento especializado, que incluso “la doctora nos dijo: cuando tienen cáncer, cuando no les duele una cosa, les duele otra hasta que se acaban”.
En la queja presentada ante la CDHEZ, los familiares anexaron fotografías para demostrar que la medica, “según testimonios y evidencia gráfica, se encontraba revisando revistas y utilizando el celular en lugar de atender a los pacientes”.
Tras negarle la hospitalización a Ernestina, de urgencias del ISSSTE la regresaron a su casa. Al día siguiente, a las 20:30 horas de 6 de mayo, falleció en un hospital privado en Jerez de García Salinas, “donde fue recibida en condiciones críticas, consecuencia directa de la omisión médica del día anterior”.
Los familiares afirmaron que, cada que a la paciente se le realizaban estudios, el oncólogo manifestaba que el cáncer estaba controlado y en la queja adjuntan copia de estudios clínicos para probarlo.
Ante esta presunta negligencia médica, el esposo e hija de Ernestina exigen que se inicie una investigación administrativa para determinar la responsabilidad –individual y colectiva– del personal del área de urgencias del hospital y que se les apliquen las sanciones correspondientes.
También demandan que se reembolsen los gastos médicos que la familia realizó en el hospital privado donde falleció, así como la reparación del daño, tanto moral y económico, que recibió la difunta “violando sus derechos como paciente, adulta mayor y como derechohabiente”.
Bertha Alicia advirtió que, tras el duelo por la muerte de su madre, hace público el caso y alza la voz para que no ocurran más negligencias en este hospital.
