FRESNILLO. La comunidad San Pedro de Ábrego enfrenta una plaga de chapulines que amenaza con destruir la producción de frijol, una de las principales actividades agrícolas de la región.
Simón Meléndez Macías, delegado de la localidad, informó que en tan solo dos o tres noches, los insectos han llegado a devastar hasta cinco hectáreas de cultivo.
“Es una plaga que ya tiene tiempo. Nos dicen que esto va para cinco años, que durante este tiempo vamos a estar batallando con ella. Necesitamos veneno y apoyo, pero todo cuesta, y los productores no tenemos los recursos suficientes”, advirtió.
DIFÍCIL DE COMBATIR
El delegado de San Pedro de Ábrego relató que los chapulines atacan principalmente durante la noche y en las primeras horas del día, lo que complica su control.
Durante las madrugadas, continuó, los insectos se agrupan en los márgenes de los barbechos, buscando calor entre ellos. Ese momento es clave para aplicar insecticidas.
“La manera de combatirlos es con mochila o con tractor, pero hay que ir muy temprano, antes de que salga el Sol o ya que oscurece. Porque si no, se dispersan y ya es muy difícil. Pero estar todos los días así es muy cansado”, detalló.
Según testimonios de los campesinos, en años anteriores las lluvias ayudaban a controlar la plaga, pero este año, incluso con la llegada del agua, los insectos persisten.
“Cuando va a llover se suben a lo alto, a los gatuños, a los güizaches. Como que tienen inteligencia, como si supieran que va a llover, se protegen. Están más adelantados que nosotros”, dijo el líder de la comunidad.
FALTAN RECURSOS
Ante la magnitud del problema, los productores han solicitado apoyo a las autoridades locales y estatales. Sin embargo, hasta el momento, la respuesta ha sido limitada, según Simón Meléndez.
“Ha venido gente del gobierno del estado a dar pláticas. Incluso ha entregado litros de veneno a algunos productores, pero no a todos. Yo, por ejemplo, no he recibido nada. Y los que sí, dicen que a veces no sirve o que sí les funciona, pero luego llegan más chapulines”, señaló.
Frente al avance de la plaga, el delegado consideró que una solución más amplia podría incluir fumigación aérea. “A lo mejor se requeriría una avioneta para abarcar toda la región. Pero quién sabe si haya recursos para eso. Ya ve que todo cuesta”, refirió.
LLAMADO DE AUXILIO
La situación ha generado una creciente preocupación entre los productores, quienes dependen en gran medida del cultivo de frijol para subsistir. La pérdida de hectáreas en pocos días no solo representa un golpe económico, sino también un riesgo de desabasto alimentario local.
Por ello, Meléndez Macías hizo un llamado urgente al Municipio, al gobierno estatal y a la Secretaría de Agricultura y Desarrollo Rural (Sader), para que intervengan con recursos, insumos y medidas más contundentes.
“Los productores estamos haciendo lo que podemos, pero solos no lo logramos. Se requiere un plan más grande, más veneno, asesoría técnica y, si es posible, fumigación aérea. Que el gobierno nos escuche, porque si no, el frijol se va a acabar”, advirtió.
