FRESNILLO. Más de 700 familias de la comunidad San Jerónimo enfrentan un severo problema de escasez de agua potable, el cual ha venido agravándose en los últimos años sin que alguna administración municipal haya implementado una solución, pese a las insistentes peticiones.
Socorro Torres Valdés, presidenta del Comité de Participación Social de la localidad, explicó que si bien aún llega algo de agua a ciertas partes de la comunidad, su distribución es cada vez más limitada y errática.
“Ahorita es el abasto de agua potable lo que más nos preocupa. Sí tenemos, pero ya muy poca. Ya muchas personas no la reciben, especialmente las que viven en las zonas más altas del pueblo, a quienes les llega muy poca cantidad y solamente de madrugada, cuando la presión apenas alcanza a mover algo de agua.
“Afortunadamente el presidente [municipal] Javier Torres Rodríguez ya nos ha dicho que San Jerónimo está contemplado en los proyectos del Consejo de Desarrollo Municipal (Codemun). De hecho, ya se había considerado como obra prioritaria la reposición del pozo, pero no hemos recibido la orden firmada que confirme el arranque del proyecto”, lamentó.
COMUNIDAD ORGANIZADA
Ante la falta de una respuesta oficial, la comunidad ha comenzado a organizarse para financiar obras básicas por su cuenta.
Cada domingo, al salir de misa, se realiza una pequeña kermés en la que los vecinos venden alimentos y productos locales para recaudar fondos. “Tenemos unos tres meses apenas con ella. Lo que se obtiene lo destinamos para obras comunitarias”, explicó la líder.
Gracias a este esfuerzo colectivo, destacó, ya han logrado apoyar a personas en situación vulnerable, como el caso reciente en el que se financió la limpieza de una casa afectada por una plaga de abejas.
Aunado a ello, expuso que la comunidad ha recibido apoyo a través de clubes migrantes, originarios de San Jerónimo. Uno de los principales aliados ha sido el Migrante Texas, encabezado por María Medrano, quien ha fungido como enlace con otros paisanos zacatecanos para enviar apoyos.
“Gracias a ellos ya hemos recibido aparatos ortopédicos, muletas, caminadores y pañales que han beneficiado a personas enfermas o de la tercera edad”, detalló Torres Valdés.
Asimismo, agradeció la ayuda de Paulina Nava, del club Ángeles, el cual ha enviado donativos para solventar algunas necesidades básicas de la población.
Enfatizó que el trabajo en conjunto con los migrantes ha permitido establecer una dinámica de colaboración en la que los recursos generados por la comunidad son complementados con fondos del extranjero.
En ocasiones, ahondó, se ha buscado implementar esquemas similares al programa 2×1, donde por cada peso que aporta la comunidad, los clubes migrantes contribuyen con otro.
“Lo que queremos es que todo esto se formalice, que se reconozca y se apoye desde el municipio. Porque, aunque estamos organizándonos, hay cosas que no podemos hacer solos. Como en el caso del abasto de agua, necesitamos que se firme ya el acta de obra prioritaria y que inicie la reposición del pozo”, insistió.
MÁS PROBLEMAS
Además del agua, la comunidad tiene otras necesidades apremiantes, como la pavimentación de calles y el apoyo a personas con enfermedades crónicas que no pueden costear sus medicamentos. “¡Cómo está la situación! Vamos a los hospitales y tristemente no tienen ni los medicamentos básicos”, denunció Torres Valdés.
Por otra parte, reconoció que no tienen definidos todos los proyectos a futuro; sin embargo, adelantó que el comité de participación está trabajando con base en las necesidades más urgentes.
