No dejes que te olvide
No existe nada más liberador, para la aterrada alma, sobre todo en estos años de muchos balazos y más ideológicos bandazos, que revisar los diarios y leer declaraciones cada día más aterradoras, como saber que el amor, es mucho más peligroso que la política.
Tal y como lo están leyendo mis estimados lectores y lectoras; porque a estas alturas del partido ya no sé a que tenerle más temor, si a las reformas del gobierno de la 4T o a la historia del gran amor entre Lily Carmen Téllez y Gerardo Rodolfo Noroña. Porque eso de que se tiran a lo bruto, es para esconder sus bajas pasiones y hacernos olvidar por un instante las reformas que anda enviando por kilo la presidenta Claudia Sheinbaum.
Esto que acabo de escribir es parte del chisme que algunas señoras traen en el rancho, quienes, a decir de la más mocha de todas, el ex presidente AMLO ya había maquinado todo el rollo de la carrera política (sic) de la Señora Téllez, para (en algún momento estrictamente político) mandarla a darle batalla a algún morenista, creando una historia de amor, escrita desde Televisa, para distraer la atención de los mexicanos, grandes consumidores de historias verdaderamente lamentables de esa televisora.
Pero las miradas de Téllez y Noroña se ven tan naturales que pareciera que se traen ganas. Digo, el amor es así de espontáneo. Nadie en su sano juicio puede sostener que nunca se va a enamorar a rabiar de quien tanto pleito le echa.
“Bellaco”, “Bella-ca”, “Chiquito”, “Chiquita”, y así se dicen en cada mirada y el Senado se ha convertido en el espacio donde el amor escurre en cada pared y en cada debate. Bueno, la señora Téllez (decía la señora mocha) “a cada rato interrumpe al comunista Noroña para decirle que por qué le anda hablando, que pide la voz porque hace alusiones a su persona, ese sucio comunista de Noroña debe pedir permiso y retirarse del Senado porque usa su puesto para enamorar a nuestra querida Lily del Carmen”.
¿Será cierto lo que estas gentiles damas de la Vela Perpetua e hijas de San Juditas andan pregonando en sus santas reuniones? Solo ellas y el espíritu santo lo saben, porque acá en el barrio nos entretenemos con caguamas y no con chismes.
Digo. Pero si Don Noroña se ha convertido en el macho alfa, lomo plateado, que la izquierda necesita, bienvenido. Ya hacía falta que el espíritu del Charro Avitia y Jorge Negrete regresaran del más allá para darle sabor al caldo.
Es por ello que, a partir de los cambios que se hacen a la diversa normativa nacional, solicitamos respetuosamente que se establezca la obligatoriedad de que el presidente del Senado vaya vestido de charro y que, en algún receso de los debates, se escuche música vernácula (menos el mamuco de Luis Miguel que canta horrible).
Así, estimados amigos y amigas, el Senado es un enorme caldo de cultivo de Dopamina, Serotonina, Oxitocina, Noradrenalina y demás reacciones químicas de los neurotransmisores que produce nuestro cuerpecito de lujuria. Y las señoras de la Vela Perpetua dirán lo que quieran pero ellas (así sea en sus habitaciones a oscuras y los santos volteados a la pared) también le dan vuelo a la hilacha, porque, ¿quién puede ir en contra de la madre naturaleza?
Así, en este cachondeo democrático, parece que se pueden ir perfilando las reformas que el país está necesitando para consolidarse en el concierto internacional, como un país de amplio desarrollo económico.
Lo único que le falta es consolidar a sus instituciones políticas y ya ir desapareciendo instituciones creadas para hacer ricos a los cuates del PRIAN: INAI, CNDH, etcétera, etcétera, etcétera.
En calidad de mientras, la Lily y el Noroña deben de ir pensando en hacer un remake de Nosotros los Pobres, quiero escuchar a Gerardo cantarle a Lily del Carmen, muy al oído: “Amorcito corazón, yo tengo tentación, de un beso…”.
