La falta de finura con la espada impidió a Bruno Aloi cortar orejas durante la novillada celebrada la noche de este sábado en la Monumental Mérida.
Con este evento, el torero capitalino retomó su temporada mexicana tras su paso por España, y tuvo que conformarse con saludar dos ovaciones en el tercio, gracias al reconocimiento del público, que vio con mucho agrado su segunda actuación del año en este coso, donde se vivieron pasajes emocionantes.
El segundo de la noche fue un tanto incierto de salida y arrolló a Bruno con el capote, cuando pisó un hoyo y resbaló en la cara del novillo, pero sin consecuencias.
Consciente de que había que llevarlo muy tapado, en una faena estructurada y concisa, en la que pisó terrenos comprometido para sacarle partido.
Mediado el trasteo acortó las distancias para encelarlo y le dio muletazos con temple por los dos pitones, procurando gustarse en trazos largos, hasta que el ejemplar acabó rajándose. Mató de un pinchazo y estocada contraria, de la que el novillo tardó un poco en doblar después de que el puntillero lo levantó.
LA PREMURA DE ALOI
Al quinto Bruno lo toreó muy bien con el capote, mediante unos tersos lances a pies juntos que remató con una media verónica y un recorte.
Comenzó la faena doblándose con suavidad, tratando de torear con pulso las embestidas de otro ejemplar noble, al que le dio distancia entre las series para darle su tiempo en muletazos de fino acabado, aunque a cuentagotas debido a la falta de repetición del novillo.
Al final del trasteo sufrió una voltereta cuando toreaba al natural, y a la hora de entrar a matar colocó una estocada caída que él mismo se apresuró en sacar, para después intentar volver a emplear la espada, pero ya no fue posible porque el ejemplar dobló.
El astado de regalo, también de La Guadalupana, embestía rebrincado y arrollando, así que Bruno tiró de oficio para solventar las dificultades a lo largo de una faena interesante en la que hizo gala de entrega y disposición, pero sin el remate de la espada.



