Los aminoácidos ramificados o BCAA, formados por histidina, isoleucina, leucina, lisina, metionina, fenilalanina, treonina, triptófano y valina, constituyen entre 35 y 40 por ciento de la proteína corporal y 15 de los aminoácidos del músculo esquelético, aquel que utilizamos para movernos.
Los BCAA son esenciales y por tanto deben ser aportados en la alimentación. Entre sus funciones destacan:
Proporcionar energía al músculo en situaciones de ejercicio intenso.
Favorecer la síntesis proteica.
Detener el catabolismo muscular (destrucción).
En deportes aeróbicos de larga duración (ciclismo, maratones, entre otros) o de alta intensidad sobre grupos musculares concretos (entrenamiento con pesas) los depósitos musculares de glucógeno descienden, e incluso se “vacían” por completo, disminuyendo también los BCAA en la sangre.
Al estar en esta situación es cuando el organismo utiliza las proteínas musculares, concretamente los BCAA para obtener la energía necesaria, como consecuencia, aumenta el tiempo de recuperación muscular y un descenso del rendimiento deportivo.
Por ello es importante aportar en la dieta los aminoácidos necesarios en momentos concretos, ya que cuando se presenta un déficit de aminoácidos esenciales puede existir fatiga, mareo y disminución de la masa muscular.
Los alimentos donde podemos encontrar todos los aminoácidos esenciales son los de origen animal, como huevo, leche, yogurt, queso, pollo, pescado, salmón y atún.
Cuando una persona lleva una alimentación vegana es necesario implementar suplementos de BCAA, ya que los vegetales o leguminosas no nos aportan las cantidades adecuadas de aminoácidos.
Por esto es importante en todo momento cuidar nuestra alimentación, sobre todo si se practica algún deporte en específico.
