A chillar a otra parte
No existe nada más liberador, para la aterrada alma, sobre todo en estos años de muchos balazos y más ideológicos bandazos, que revisar los diarios y leer declaraciones cada día más aterradoras, como saber que, en el ranchote, el máximo jerarca de la Iglesia Católica Apostólica Romana salió encabritado a los medios para señalar que la anulación de la elección en la capital, de su candidato, su partido y su cofradía, representa una afrenta a todos los mandamientos de la ley de god.
“Pero hay un dios que todo lo ve y todo lo juzga y, sobre de esos magistrados y magistradas, caerá todo el poder divino, ya lo verán”. Así todo enojado estaba el señor obispo de la grey católica, acordeón al hombro entonando “…me dicen el asesino por ahí…”.
Así es mis distinguidos cuadernos, el Tribilín zacatecano, por fin tuvo la decencia de anular una elección en la que, el candidato panucho guadalupano y gavilla violó todas las leyes habidas y por haber.
Y no, no salgan con su carita de pecadores arrepentidos, que todo lo que resolvió el tribunal es cierto: el candidato hizo actos anticipados de campaña, se benefició de la lana que le dio a varios conductores de noticias bajo el rubro de “invitaciones” (ya sabemos lo que le cobraron, porque en este pueblo chico todo se sabe), sobrepasó el tope de gastos de campaña (nomás con los millones que pagó a las estaciones de radio), no respetó la separación Iglesia Estado (sí señores, lo referente a la Cofradía de San Juan). ¿Quiere más?
Y lo más curioso del asunto es que salió a las redes sociales, chillando de coraje, después de haberse ejecutado unos deliciosos tacos de carnitas, echando un rollo muy chafa (se lo escribieron sus “asesores”) amenazando con sacar a los millones de zacatecanos que votaron por él (lo que demostró este domingo y lunes, donde miles y miles salieron a protestar en el Tribilin y presidencia municipal) porque dijo que “en las calles ganamos y en las calles la vamos a hacer de tos”.
Bueno, hasta donde sabemos se gana en las urnas, pero tratándose del chillón de Varela, todo puede pasar. No pasa desapercibido el hecho de que su despedida es lo más original: “Que dios los bendiga”. Jajajajajaja.
Luego vienen las reflexiones y las broncas internas (según me dijo un viejo amigo), acusando a diversos sujetos de haberle dado malos consejos al candidato, de haberlo llevado por caminos llenos de baches (de Tlaltenango), de no haberlo defendido jurídicamente como debe de ser (y es que el escrito de tercero del PAN está de risa loca.
Por cierto, ¿sí se fijaron bien en lo que dijeron de la Cofradía? Ni modo, se dieron no uno, sino dos balazos en el pie).
Don Varela le hizo caso a su consiglieri chafa y ¡tómala barbón!, llegaron con él a limpiarle las lágrimas y los moquitos diciéndole: “No se preocupe presidente vamos a ganar en Monterrey, estos de aquí están vendidos, luego luego se ve la mano del gobierno. Pero nosotros haremos que gane cueste lo que cueste que, con el favor de dios, las procesiones que estamos armando, junto a los rosarios en su nombre, segurísimo que diosito nos escuchará y nos dejará cobrar con usted.
“Ya juntamos a varias señoras de a 1 mil pesos, incluyendo lágrimas y mentadas en contra del tribunal, para que esto se vea real y del pueblo. Los de redes son nuestros filisteos debidamente comprados, así como los ‘comunicadores’ y ‘comunicadoras’ que hablarán bien de usted, magnánimo patroncito”.
En calidad de mientras, dejadme seguir leyendo a Nietzsche: “La vida es demasiado breve como para aburrirnos”.
