MONTERREY. Decenas de «sapitos» brincaron ayer por el Malecón de la Presa La Boca en Santiago y asombraron a paseantes por el fenómeno natural ocurrido tras las recientes lluvias.
Niños, principalmente, se maravillaron con la presencia de los sapos que salen de la Presa.
«Mira mamá, están muy bonitos», dijo Sofía al momento de tomar uno del suelo.
Los sapos salen de una «nata» de basura y vegetales muertos que flotan en la orilla del embalse justo a un lado del Malecón.
Luego, ya en el concreto se desplazan por toda la zona.
Muchos de estos sapitos mueren al ser aplastados por peatones y vehículos.
Al caminar por el Malecón los anfibios anuros o bufónidos brincan y sobresalen por su tamaño diminuto y color que contrasta con el gris del concreto.
Los comerciantes de la zona señalaron que durante las noches y las mañanas las cantidades de sapos son más grandes.
«Cuando llega la gente se van, o se esconden o se mueren porque los aplastan», contó Ángel Reta, un vendedor de la zona.
Ayer algunos niños se llevaron a sus casas algunos sapitos en botes de refresco, bolsas de plástico y hasta en sus manos.
Juan Carlos Rodríguez
Agencia Reforma
