MADRID. Inició la semana en Las Ventas de Madrid teniendo como protagonista a la ganadería de José Escolar. El primero fue un ejemplar con mucho peligro, al que Fernando Robleño toreó con mando y poder, robando muletazos importantes y librando como un verdadero héroe cada batalla, donde el animal no dejaba de mirarle ni un solo segundo.
Robleño lo enseñó a embestir en una faena de menos a más, por lo que los mejores muletazos se los pegó al final.
Pinchó a la primera y a la segunda dejó buena estocada.
Sin preámbulos, citó con derecha Damián Castaño en los medios, en la mejor serie del trasteo: muy vertical, con relajo, abandono, aprovechando las inercias del toro. No humilló, a su altura y sin celo.
De uno en uno Castaño armó la faena, arrollado al dejar una eficaz estocada.
Por encima también estuvo Gómez del Pilar con el tercero de José Escolar. Mejores inicios que finales. Sobró la última serie y la estocada se fue al sótano.
En el ecuador del festejo no acaban de romper los astados y los toreros están por encima.
EL TEMERARIO ROBLEÑO
Madrileño, de José Escolar, fue el toro que abrió plaza y al que Fernando Robleño bregó de buena manera con el capote.
Fue un toro con mucho peligro, pues apenas en el comienzo se dejó ligar algunos muletazos, pero después toda la faena fue de un poder tremendo, al tener que quitarse las embestidas bruscas y salvarse al paso.
Al final, el poderío y la madurez de Robleño tuvieron que salir a flote.
Qué peligro latente tuvo en todo momento: el animal estuvo pendiente del movimiento del torero, quien por su parte no se dejó nada, al responder con esfuerzo, temeridad y entrega a cada paso.
Pinchazo y estocada para ser aplaudido.
OVACIÓN PARA CASTAÑO
El segundo de la tarde llevó por nombre Burlador, un serio toro del hierro titular que correspondió a Damián Castaño.
La ovación de pie tras la enorme actuación del picador Alberto Sandoval.
En seguida, el de José Escolar embistió desde largo, cargando el momento de gran emoción al tendido.
Muy pronto se entendió Castaño con él en la faena de muleta, siendo portentosos los derechazos que sirvieron como prólogo.
Una segunda serie en la que también hubo lucimiento ante la casta y bravura del toro.
A mitad de faena buscó el uno a uno, y eso demeritó su actuación, pues la faena no alcanzó a romper. Llegó un gran momento con la Suerte Suprema, pues la ejecutó con auténtica verdad, llevándose tremenda voltereta sin consecuencia alguna.
Ovación en el tercio para Castaño, y palmas para el toro en el arrastre.
LA ESTOCADA DE GÓMEZ
El tercero de la tarde fue Burlador, de 515 kilos, para Gómez del Pilar, que buscó secundar lo hecho en 2023 con esta misma ganadería.
Un comienzo muy firme y temerario, sobresaliendo además la clase del torero, que lució por el derecho ante un ejemplar muy exigente.
Por el izquierdo, el astado y su peligro latente, pues se revolvía muy pronto. Agotó Gómez del Pilar todos los recursos y terminó resolviendo de la mejor manera.
Sin embargo, estuvo mal con la espada. La estocada que dejó fue sumamente defectuosa, caída. Saludó en el tercio con fuerte ovación.
El cuarto de la tarde, Diputado, de 584 kilos, y segundo del lote de un decidido Fernando Robleño que otra vez encontró todo a cuentagotas.
Fue determinante en la manera en que llevó a un ejemplar que no regalaba nada, soso pero con peligro.
Siguió sin descolgar el cuarto toro, deslucido y sin transmisión, en la muleta de Robleño, que lo mostró y fue por el acero, sin filo de nuevo con la espada.
COMPLEJA FAENA
Damián Castaño sacó rápidamente a los medios a un animal con el que no se pudo lucir, echándole las manos arriba en el capote.
Se cumplieron unos tercios de varas y banderillas largos. Se logró alcanzar la faena de muleta con un trasteo por abajo ante un toro incierto y al que decidió llevar al natural.
Le abrió en los vuelos, separándoselo del cuerpo a un astado que no admitía la ligazón ni la expresión, saliendo con violencia del natural.
Se le venía muy recto en ocasiones, poniendo la faena cuesta arriba. Decidió cambiar Castaño al pitón derecho, teniendo que estar en el tira y afloja de los pasos para que no lo prendiera, colocando el siguiente muletazo, siempre cruzándose y con la muleta en la cara.
Decidió alargar aquella faena sobre el pitón izquierdo, robándole más embestidas muy cerca de las tablas. Lo mató.
EL CIERRAPLAZA
Salió el cierraplaza, al que saludó Gómez del Pilar, bregándolo por abajo hasta llevárselo a los medios, donde lo remató.
Inició la faena tirando del animal, cambiándole los terrenos para seguirle con la mano derecha, pensándoselo mucho con un toro que estaba a todo y a nada.
Arremetía con violencia en la tela sin terminar de pasar. Cambió al natural, buscándole las teclas a un ejemplar que se le podía hacer poco. No había nada bueno en él.
Atrevió y se fue por la espada, pero no tuvo acierto.
Fotos por Manolo Briones.



















