ZACATECAS. Los ojos del cofrade Alfonso Ibarra se llenaron de lágrimas al recordar la emoción y la adrenalina de enfundarse en el traje de barbón, colocarse el penacho rojo, las botas negras y la camisa roja para rendir honor a San Juan Bautista.
Desde los ocho años asiste a Bracho, ahora lo hace acompañado de sus hijos, sus nietos y hasta un bisnieto, todos van a lugar de la batalla.
“La participación aquí, no sé cómo decirlo, me quiebro, no sabría decir la emoción que siente uno al enfundarse el uniforme”.
Fotos: Jesse Mireles































